Claude, desarrollado por Anthropic, ha identificado en el ADN de bacteriófagos un sistema enzimático hasta ahora desconocido, con rasgos estructurales que los estudios previos aparentemente pasaron por alto.
Claves del hallazgo
- Unos 950 agentes de Claude rastrearon una gran base de datos de ADN y detectaron 3.500 sistemas candidatos, reducidos después a una lista corta de 20.
- El nuevo sistema, bautizado ART, combina una transcriptasa inversa, una proteína asociada de función desconocida y una matriz de repeticiones de ADN.
- Los investigadores aún no han determinado la función biológica de ART ni han demostrado que pueda emplearse como herramienta de edición genética.
El descubrimiento enzimático de Claude
Anthropic publicó el hallazgo el 23 de septiembre tras lanzar cerca de 950 agentes de Claude con una única instrucción: rastrear una extensa base de datos de ADN en busca de nuevas transcriptasas inversas. En 21 horas, los agentes procesaron 210 millones de tokens, recopilaron más de 200.000 transcriptasas inversas e identificaron 3.500 sistemas candidatos.
Finalmente, seleccionaron 20 para revisión humana. Según Anthropic, un análisis comparable podría llevar semanas o meses a un experto en la materia.
Uno de los candidatos llamó la atención porque el gen de la transcriptasa inversa se encontraba junto a una proteína asociada desconocida y a una larga matriz de repeticiones de ADN, espaciadas de forma regular y similares a una matriz CRISPR. Anthropic bautizó este sistema tripartito como “array-associated reverse transcriptases” o ART, mientras que los investigadores de laboratorio comprobaron que su matriz de repeticiones genera pequeños ARN diferenciados.
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Perspectivas biológicas de Anthropic
El parecido con CRISPR ha despertado un notable interés, aunque los científicos insisten en que no debe darse por hecho que ART se convierta en una tecnología comparable. Feng Zhang, pionero de CRISPR en el MIT y el Broad Institute, revisó el preprint —aún sin revisión por pares— y definió las matrices de repeticiones de ARN como intrigantes y merecedoras de un estudio más profundo.
Kevin Blake, microbiólogo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis, se mostró más cauto, recordando que los sistemas CRISPR que existen de forma natural difieren de forma marcada de las herramientas tecnológicas que después desarrolló la comunidad científica a partir de ellos. Anthropic subraya además que todavía no ha demostrado que ART pueda cortar, copiar o pegar ADN; los ensayos continúan para determinar cuál es su función real.
Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, ha señalado que la compañía sospecha que ART podría representar un nuevo mecanismo de edición genética, aunque insiste en que su utilidad y relevancia siguen siendo una incógnita. Amodei ha defendido anteriormente que el rápido avance de la IA puede acelerar el descubrimiento biológico y ha llegado a escribir que la inteligencia artificial podría ayudar a curar la mayoría de las enfermedades en un horizonte de cinco a diez años, convirtiendo a ART en el último gran test de esa tesis más amplia.
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