Casi cuatro de cada cinco proyectos de criptomonedas que sufren hacks importantes nunca recuperan completamente su posición, según Mitchell Amador, CEO de la plataforma de seguridad Web3 Immunefi.
Amador told a Cointelegraph que la mayoría de los protocolos entran en un estado de parálisis en el momento en que se descubre un exploit.
"La mayoría de los protocolos desconocen fundamentalmente hasta qué punto están expuestos a hacks y no están preparados operativamente para un incidente de seguridad importante", dijo.
Qué ocurrió
Las primeras horas después de una brecha suelen ser las más dañinas, según el análisis de Amador compartido el sábado.
Sin un plan de incidentes predefinido, los equipos dudan, debaten los siguientes pasos y subestiman la profundidad del compromiso.
"La toma de decisiones se ralentiza mientras los equipos se apresuran a entender qué ocurrió, lo que lleva a la improvisación y a acciones retrasadas", señaló Amador, añadiendo que con frecuencia se producen pérdidas adicionales durante este período.
Los proyectos suelen evitar pausar los contratos inteligentes por miedo a daños reputacionales, mientras que la comunicación con los usuarios se interrumpe por completo.
El silencio durante los incidentes de seguridad tiende a intensificar los temores entre los usuarios y las partes interesadas en lugar de contener la situación.
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Por qué es importante
El hallazgo revela que menos de una quinta parte de los proyectos afectados se recuperan por completo, principalmente debido a interrupciones operativas y a la erosión de la confianza más que a las pérdidas financieras iniciales.
Investigaciones anteriores de Immunefi de 2024 mostraron que el 77,8% de los tokens hackeados seguían sufriendo un impacto negativo en el precio seis meses después de los exploits.
Incidentes importantes, incluido el hackeo de 1.500 millones de dólares a Bybit a principios de 2025 —el mayor robo de criptomonedas de la historia—, demuestran la magnitud de los desafíos de seguridad actuales.
A pesar de las estadísticas sombrías, Amador expresó optimismo sobre la mejora de las prácticas de seguridad impulsada por mejores protocolos de desarrollo, auditorías más sólidas y herramientas de monitoreo más maduras.
"Creo que 2026 será el año más fuerte hasta ahora para la seguridad de los contratos inteligentes", dijo, citando la creciente adopción del monitoreo on‑chain y de la inteligencia de amenazas.
Sin embargo, la preparación para la respuesta sigue siendo el problema crítico no resuelto, y los equipos necesitan actuar con decisión y comunicarse de inmediato cuando se produzcan incidentes.
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