Jacob Tsimerman, de 38 años, sostiene que la inteligencia artificial pronto superará a los matemáticos humanos y podría acelerar su disciplina por un factor de 100. Deja temporalmente su puesto para incorporarse a OpenAI, donde trabajará en seguridad.
Puntos clave
- Tsimerman prevé que los sistemas de IA rebasen a las personas en investigación matemática, obligando al campo a replantear su funcionamiento.
- Se ausenta de la Universidad de Toronto, aunque conserva su plaza como profesor.
- En OpenAI se centrará en seguridad, no en aumentar las capacidades de los modelos.
Jacob Tsimerman explica su fichaje por OpenAI
En una entrevista publicada el viernes, el especialista en teoría de números de la University of Toronto describió un giro que, según él, se ha consolidado en los últimos meses. Primero cayeron los problemas de concursos para estudiantes de secundaria, relató; después, en cuestión de meses, llegaron los resultados a nivel de investigación. Modelos que hace poco tropezaban con cuestiones elementales ahora producen demostraciones de las que cualquier matemático profesional se sentiría orgulloso al firmar y publicar.
Si esa trayectoria se mantiene, Tsimerman cree que la IA acabará siendo claramente superior a los humanos en el trabajo que hoy realiza la profesión. Llegado ese punto, afirma, los matemáticos tendrán que replantearse cómo funciona todo el ecosistema de la disciplina.
Anunció por primera vez su decisión el 23 de julio en este comunicado, pocas horas después de que la Unión Matemática Internacional lo nombrara uno de los cuatro ganadores de la Medalla Fields de este año por su trabajo sobre la conjetura de André-Oort. El premio, que se concede cada cuatro años a matemáticos menores de 40 años, también recayó en Hong Wang, Yu Deng y John Pardon. Tsimerman se tomará una excedencia del departamento de Toronto pero mantendrá su cátedra, y admite que no tiene planes firmes más allá del próximo año.
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Terence Tao advierte de una crisis en matemáticas
Terence Tao advirtió en el mismo congreso celebrado el fin de semana pasado en Filadelfia de que las matemáticas entran en una fase turbulenta, que describió como una crisis en los fundamentos de la disciplina y en sus valores de trabajo.
Señaló un experimento realizado en mayo en el que modelos punteros resolvieron siete de diez problemas de investigación inéditos, con demostraciones revisadas por expertos, que las consideraron correctas y publicables. Tsimerman ve un lado muy positivo en este cambio: un vínculo más estrecho entre matemáticas puras y aplicaciones podría comprimir procesos que históricamente han llevado décadas, multiplicando por 100 la producción de matemáticas útiles.
Tsimerman se suma al impulso por la seguridad en IA
Su cometido en OpenAI será la seguridad, no ampliar capacidades. A su juicio, las capacidades avanzan lo bastante deprisa sin él, mientras que el ámbito de la seguridad sigue teniendo mucho terreno por recorrer y muy poca gente trabajando en ello.
No es una preocupación nueva. El año pasado cofirmó junto a Andrew Critch un informe que clasifica los escenarios de extinción humana provocada por la IA en cinco categorías, organizadas en función de quién, en su caso, asumiría la responsabilidad.
Esta semana también respaldó una carta abierta firmada por más de 1.000 empleados de OpenAI, Anthropic, Google y Meta que suscribieron, entre ellos el consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, para pedir a Washington que apoye un esfuerzo internacional que marque el ritmo de desarrollo de la IA más avanzada.
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