StarkWare afirmó haber ejecutado en la red principal la primera transacción de Bitcoin (BTC) resistente a ataques cuánticos, mediante un esquema que alcanza en torno a 118 bits de seguridad frente a un adversario con ordenador cuántico.
Puntos clave:
- StarkWare asegura que una transacción real de Bitcoin se protegió frente a ataques cuánticos sin modificar el protocolo.
- El método exige varias horas de cómputo por cada transferencia.
- La minera MARA procesó la operación, ya que los nodos ordinarios rechazan el formato no estándar.
Una transacción de Bitcoin “cuántico-segura” llega a la red principal
La compañía explicó que la operación trasladó fondos que serían vulnerables a un futuro ordenador cuántico a un estado en el que ese tipo de ataque ya no podría alcanzarlos. Avihu Levy, director de producto de StarkWare, diseñó el esquema y lo publicó en abril bajo el nombre Quantum Safe Bitcoin. El resultado está registrado en la cadena de bloques de Bitcoin y es accesible para su revisión pública.
Cuando el trabajo académico se hizo público, la implementación aún no había completado una difusión on-chain de extremo a extremo, y las pruebas se limitaban a una fase de “GPU pinning” que se ejecutó durante unas seis horas en ocho tarjetas gráficas Nvidia.
MARA minó la transacción a través de Slipstream, un servicio que acepta operaciones que los nodos convencionales de Bitcoin se niegan a retransmitir.
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El método de Avihu Levy evita un soft fork
Las transacciones estándar de Bitcoin dependen de firmas ECDSA, que un ordenador cuántico lo bastante potente, ejecutando el algoritmo de Shor, podría romper para derivar las claves privadas. Quantum Safe Bitcoin traslada ese punto débil a las funciones hash, para las que no se conoce ningún atajo cuántico eficaz y que tendrían que atacarse por fuerza bruta. El esquema opera dentro de los límites del script heredado de Bitcoin —201 opcodes y 10.000 bytes— y alcanza aproximadamente 118 bits de seguridad.
Levy ha descrito su enfoque como una medida de último recurso y no como sustituto de los pagos habituales, tanto por el coste como por la complejidad que impondría a los usuarios. Una transacción media de Bitcoin ronda hoy los 30 centavos de dólar.
El diseño se apoya en Binohash, una construcción previa de Robin Linus que añadía trabajo computacional a las transacciones de Bitcoin, pero seguía basándose en criptografía que se espera que los ordenadores cuánticos puedan romper. La versión de Levy obliga al emisor a realizar una búsqueda masiva hasta encontrar una solución válida, un esfuerzo que su paper cifra en casi 70 billones de intentos. Ese trabajo se ejecuta off-chain en tarjetas gráficas de gama comercial.
El debate sobre el riesgo cuántico divide a los desarrolladores de Bitcoin
Eli Ben-Sasson, consejero delegado de StarkWare, sostiene que Bitcoin debe reaccionar ya ante la amenaza cuántica en lugar de esperar a que haya consenso sobre una futura actualización del protocolo. Levy también fue coautor del BIP-360, una propuesta de direcciones resistentes a la computación cuántica que se incorporó en febrero al repositorio oficial de Bitcoin y que, a diferencia de este método, sí requeriría un soft fork.
El paper de abril suscitó críticas además de elogios dentro de la comunidad de desarrollo. El analista de Bitcoin Daniel Batten calificó de exagerada la etiqueta de “cuántico-seguro”, al señalar que unos 1,7 millones de BTC almacenados en direcciones tempranas pay-to-public-key siguen expuestos con independencia de lo que hagan las nuevas transacciones. Esos saldos revelan su clave pública directamente en la cadena, algo que ningún mecanismo limitado al gasto de fondos nuevos puede revertir.
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