El gobierno del Reino Unido avanza para endurecer las normas sobre donaciones políticas, introduciendo límites a la financiación procedente del extranjero y prohibiendo temporalmente las contribuciones realizadas en criptomonedas, en una medida que, según las autoridades, busca reducir el riesgo de influence in domestic elections.
Según proposals incluidas en un nuevo proyecto de ley electoral, las donaciones de ciudadanos británicos que residan en el extranjero se limitarán a 100.000 £ por año.
Se espera que la legislación, que está sujeta a la aprobación del Parlamento, se aplique con efecto retroactivo debido a lo que los ministros describen como una amenaza urgente a la integridad del sistema electoral.
El secretario de Comunidades, Steve Reed, afirmó que los cambios están diseñados para cerrar posibles lagunas que podrían ser explotadas por actores externos. Indicó que el gobierno busca impedir cualquier ventana a corto plazo que permita interferencias en los procesos democráticos del Reino Unido.
El límite a las donaciones desde el extranjero apunta a riesgos de influencia externa
Es probable que el límite propuesto afecte a los partidos políticos que dependen de una financiación significativa de donantes radicados fuera del Reino Unido.
Entre los afectados se encuentra Reform UK, que en los últimos años ha recibido un respaldo financiero sustancial de contribuyentes en el extranjero, incluidas donaciones de alto valor de personas radicadas en jurisdicciones como Tailandia y Mónaco.
Funcionarios del gobierno sostienen que rastrear el origen de los fondos procedentes del extranjero es intrínsecamente más complejo que supervisar las donaciones internas, lo que aumenta el riesgo de que fluyan hacia la política recursos ilícitos u opacos.
También se han planteado preocupaciones sobre la equidad, ya que los donantes en el extranjero pueden no estar sujetos a las mismas obligaciones fiscales que los residentes en el Reino Unido, y aun así ser capaces de ejercer influencia financiera.
La prohibición temporal de cripto refleja vacíos regulatorios
Junto con el límite a la financiación, el gobierno planea introducir una prohibición temporal de las donaciones políticas realizadas con criptomonedas.
La medida refleja el temor de que los activos digitales puedan utilizarse para ocultar el origen de los fondos y facilitar contribuciones desde el extranjero.
La recomendación surge de una revisión dirigida por el ex alto funcionario Philip Rycroft, quien advirtió que los mecanismos de supervisión actuales podrían no ser suficientes para abordar los riesgos emergentes vinculados a las donaciones en criptoactivos.
Rycroft sugirió que, si bien puede no ser necesaria una prohibición permanente, una suspensión temporal daría tiempo a los reguladores para desarrollar marcos de supervisión más sólidos.
La restricción propuesta se aplicaría a todos los niveles de donación y se mantendría hasta que las autoridades tengan la certeza de que las salvaguardias son efectivas.
Reformas más amplias buscan reforzar la transparencia electoral
Las medidas forman parte de un conjunto más amplio de recomendaciones destinadas a modernizar la supervisión de la financiación política en el Reino Unido.
Entre ellas figuran una verificación más estricta de la identidad de los donantes, mayores requisitos de divulgación para los actores de campaña y normas más rígidas para impedir el uso de empresas fantasma como canal de fondos.
Propuestas adicionales piden que los lobistas extranjeros queden sujetos a los requisitos de registro vigentes y que se prohíba la publicidad política financiada desde el extranjero.
También se plantea reducir el umbral para declarar donaciones, que actualmente permite que las contribuciones de menor cuantía permanezcan sin revelarse.
La revisión destacó riesgos geopolíticos más amplios, citando el potencial de influencia de países como Rusia, China e Irán, así como preocupaciones sobre la participación financiera de actores de naciones aliadas.
El gobierno encargó la revisión tras la condena del ex político de Reform UK, Nathan Gill, en un caso relacionado con pagos vinculados a fuentes extranjeras, lo que intensificó el escrutinio sobre las vulnerabilidades del sistema de financiación política británico.
Aunque la legislación aún está sujeta a debate, los cambios propuestos señalan un giro hacia controles más estrictos sobre cómo entra el dinero en la política británica, en particular en ámbitos donde la supervisión se ha quedado rezagada respecto de la evolución de las tecnologías financieras.





