Patrick Shyu advierte de que Bitcoin (BTC) afronta amenazas estructurales a largo plazo por la caída de las recompensas a los mineros y la computación cuántica, después de liquidar toda su posición tras sufrir fuertes pérdidas.
Puntos clave:
- Shyu sostiene que la reducción de los subsidios por bloque podría debilitar la seguridad de Bitcoin si las comisiones no alcanzan para compensarla.
- Asegura que los ordenadores cuánticos podrían, con el tiempo, exponer claves privadas asociadas a direcciones públicas vulnerables.
- Desarrolladores de Bitcoin estudian planes de migración, incluido el BIP-361, para afrontar riesgos criptográficos futuros.
Riesgo para los mineros de Bitcoin
Shyu, exingeniero de Meta y Google conocido en internet como TechLead, afirmó que la primera gran amenaza para Bitcoin es la erosión paulatina del “presupuesto de seguridad” de la red.
Actualmente, los mineros de Bitcoin cobran un subsidio de 3,125 BTC por bloque, pero ese pago volverá a reducirse en el próximo halving, previsto para 2028. Shyu argumenta que las comisiones de transacción todavía no han crecido lo suficiente como para sustituir la emisión decreciente.
Señala que alrededor del 95% de los BTC ya se han minado, mientras que muchos se mantienen inactivos o circulan vía productos envueltos (wrapped) sin generar comisiones regulares en la cadena principal.
“A medida que las comisiones se diluyen, los mineros apagan máquinas, cae la seguridad, la red se debilita de nuevo, más mineros venden y podría activarse una lenta espiral de muerte”, advirtió Shyu.
La presión sobre la minería ya ha aumentado. El hashprice de Bitcoin, que mide los ingresos diarios de los mineros por unidad de potencia de cómputo, se ha mantenido cerca de 30 dólares por petahash por segundo tras una caída del 18% a finales de junio.
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Amenaza cuántica para Bitcoin
Shyu identifica la computación cuántica como el segundo gran riesgo no resuelto, porque una máquina lo bastante potente podría utilizar el algoritmo de Shor para derivar claves privadas a partir de claves públicas expuestas.
Critica la falta de un plan de migración coordinado, aunque admite que desarrolladores e investigadores ya han empezado a avanzar varias propuestas. El BIP-361 plantea una transición por fases que restringiría los tipos de direcciones vulnerables y, en última instancia, podría congelar las monedas que no se trasladen a direcciones resistentes a ataques cuánticos.
Otros investigadores matizan estas advertencias y niegan que la computación cuántica suponga un peligro inmediato para la minería de Bitcoin.
Estudios académicos recientes concluyen que los sistemas de firma digital afrontan el riesgo más claro, mientras que la prueba de trabajo (proof-of-work) sería más resistente a ataques cuánticos prácticos.
Shyu admite que su decisión de vender también obedece a motivos personales. Reconoce que utilizó un apalancamiento excesivo antes de sufrir liquidaciones automáticas tras la corrección de aproximadamente el 50% de Bitcoin desde su máximo de octubre de 2025, cercano a los 126.000 dólares.
Su advertencia reaviva un debate presente desde el diseño original de Bitcoin en 2009: los mineros dependerán cada vez más de las comisiones a medida que caen los subsidios por bloque, mientras la red debe coordinar actualizaciones técnicas antes de que cualquier amenaza criptográfica se vuelva operativa.
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