Los mercados globales se preparan una vez más para la volatilidad después de que el presidente Donald Trump anunciara una nueva ronda de aranceles sobre varios países europeos, vinculando explícitamente las medidas a su exigencia de the acquisition of Greenland.
Aunque los inversores han tratado en gran medida la medida como otra iteración de las ya conocidas tácticas de guerra comercial de Trump, los analistas advierten que el objetivo subyacente introduce riesgos geopolíticos muy superiores a los de episodios arancelarios anteriores.
El anuncio incluye un arancel del 10% a las importaciones procedentes de Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia a partir del 1 de febrero, con tasas que subirán al 25% en junio si fracasan las negociaciones.
Trump ha declarado que los aranceles permanecerán en vigor hasta que se asegure una “compra completa y total de Groenlandia”.
Los mercados se centran en las tácticas, no en el objetivo
El uso de aranceles por parte de Trump como palanca de negociación está bien documentado.
Episodios anteriores, como la amenaza arancelaria de octubre de 2025 contra China, siguieron un patrón conocido: fuertes ventas iniciales en los mercados, retórica intensificada durante el fin de semana y posteriores repuntes de alivio a medida que avanzaban las conversaciones.
Los inversores han ido viendo cada vez más estos movimientos como choques episódicos más que como amenazas estructurales.
Esta vez, sin embargo, el objetivo es fundamentalmente distinto. Groenlandia es un territorio semiautónomo de Dinamarca, miembro de la OTAN y estrecho aliado de Estados Unidos.
Vincular sanciones comerciales a la adquisición de territorio desplaza la disputa de la negociación comercial al terreno de la política de alianzas.
Esa diferencia aún no se ha reflejado plenamente en la valoración de los mercados, según varios analistas geopolíticos, quienes sostienen que los inversores podrían estar subestimando las posibles consecuencias si la disputa escala más allá de la retórica.
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Una prueba directa para la unidad de la OTAN y la UE
Funcionarios europeos han señalado en privado que los aranceles vinculados a Groenlandia desencadenarían una respuesta coordinada en lugar de negociaciones bilaterales.
Según las normas comerciales de la Unión Europea, cualquier acción contra estados miembros individuales se convierte de hecho en un asunto de toda la UE, lo que aumenta la probabilidad de represalias colectivas.
Más crítico aún, un intento de coaccionar a un aliado de la OTAN por un territorio corre el riesgo de socavar el principio central de defensa mutua de la alianza.
Aunque no se ha anunciado ninguna acción militar, incluso la percepción de presión territorial podría acelerar los esfuerzos europeos para reducir su dependencia de las garantías de seguridad e infraestructura financiera de Estados Unidos.
Confianza en el dólar y riesgo de mercado a largo plazo
La preocupación a más largo plazo va más allá de los flujos comerciales.
Los analistas señalan que un conflicto sostenido con Europa podría debilitar la confianza extranjera en los bonos del Tesoro de Estados Unidos y en el papel del dólar como moneda de reserva global.
A diferencia de disputas comerciales anteriores con China, que se desarrollaron entre competidores estratégicos, este episodio desafía directamente relaciones que underpin global financial stability. Por ahora, los mercados parecen estar operando en función de las tácticas de Trump más que de su objetivo declarado.
Que ese enfoque se mantenga puede depender de cuán seriamente se tomen los líderes europeos la demand in the weeks ahead.
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