Según un nuevo informe de perspectivas de Moody’s, la tecnología de cadena de bloques está pasando a desempeñar un papel fundamental dentro del sistema financiero global, y la infraestructura de activos digitales sustentará cada vez más la forma en que las instituciones financieras asignan capital, gestionan liquidez y operan los mercados en 2026.
En su evaluación de las finanzas digitales para 2026, la agencia de calificación afirmó que los sistemas basados en cadena de bloques han dejado de ser innovaciones periféricas y están pasando a integrarse en los marcos operativos de bancos, gestores de activos e intermediarios de mercado.
El informe señala el creciente uso de la tecnología de registros distribuidos en áreas como pagos, gestión de garantías y emisión de activos, lo que marca una transición de proyectos piloto aislados a implementaciones a escala de producción.
Moody’s destacó que la adopción ganó impulso en 2025, cuando las stablecoins y los instrumentos tokenizados encontraron casos de uso prácticos, especialmente en flujos de pago y gestión de liquidez a corto plazo.
Ese progreso, señaló, está sentando ahora las bases para una integración más profunda en los mercados financieros.
La tokenización y la liquidación programable impulsan ganancias de eficiencia
Un tema central de las perspectivas es el papel de la tokenización y la liquidación programable en la reducción de ineficiencias históricas en los mercados de capitales.
Moody’s espera que las instituciones financieras recurran cada vez más a la emisión tokenizada para acortar los ciclos de liquidación, mejorar la transparencia y acelerar la conversión de activos en efectivo.
Las plataformas digitales ya albergan bonos del Tesoro estadounidense tokenizados y productos de crédito estructurado, y la agencia anticipa una adopción más amplia a medida que las empresas buscan agilizar los procesos de conciliación y reducir los costos operativos.
Al incorporar la lógica de liquidación directamente en los activos digitales, las instituciones pueden reducir la intervención manual y la dependencia de múltiples intermediarios.
Cristiano Ventricelli, analista sénior de Moody’s especializado en activos digitales, afirmó que tecnologías en evolución como las stablecoins, las cadenas de bloques y la tokenización están empezando a conectar segmentos de las finanzas que históricamente operaban de forma aislada.
Señaló que varias instituciones se están preparando para usar stablecoins en pagos transfronterizos y gestión de liquidez, posicionándolas como un puente entre los sistemas financieros tradicionales y la infraestructura on‑chain.
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Según Ventricelli, la tokenización de activos también está reduciendo el costo y la complejidad de emitir y negociar instrumentos financieros, abriendo el acceso a mercados que antes se veían limitados por barreras operativas o geográficas.
La competencia de infraestructura reemplaza a la adopción por narrativa
A medida que las finanzas digitales maduran, Moody’s prevé que la competencia se centrará cada vez más en la calidad e interoperabilidad de la infraestructura y no tanto en la innovación llamativa.
Es probable que los mercados y plataformas que ofrezcan sistemas seguros, eficientes e interoperables, capaces de integrarse con la arquitectura financiera heredada, obtengan una ventaja estratégica.
Este cambio refleja un patrón más amplio observado en la actividad institucional reciente, incluida la expansión constante de productos cotizados vinculados a criptoactivos, el aumento de pilotos de tokenización por parte de grandes gestores de activos y el creciente uso de stablecoins en operaciones de tesorería.
En lugar de debatir la legitimidad de los activos digitales, las instituciones se centran ahora en la eficacia con la que estos sistemas pueden integrarse a escala.
Sin embargo, el informe también advierte de que los desafíos estructurales podrían ralentizar el progreso.
La fragmentación regulatoria sigue siendo uno de los obstáculos más significativos, especialmente porque las normas incoherentes entre jurisdicciones dificultan que las instituciones desplieguen productos digitales a escala global.
Aunque regiones como la Unión Europea han avanzado en marcos más armonizados, la regulación desigual en otros lugares incrementa el riesgo operativo y limita la interoperabilidad transfronteriza.
Moody’s también advirtió de que el aumento de la adopción podría incrementar la exposición a amenazas cibernéticas, especialmente a medida que los activos digitales se interconectan más con los sistemas financieros tradicionales.
Abordar la seguridad y la resiliencia, señaló la agencia, será fundamental a medida que la infraestructura basada en cadena de bloques asuma un papel más central.
Pese a estos riesgos, Moody’s sostiene que las finanzas digitales han entrado en una nueva fase.
Concluye que la trayectoria a largo plazo dependerá de la claridad regulatoria, la cooperación transfronteriza y la inversión continua en una infraestructura capaz de respaldar tanto la actividad financiera tradicional como la on‑chain a escala.
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