Estados Unidos ha gastado ya 37.500 millones de dólares en su guerra contra Irán, según reveló al Senado el secretario de Defensa, Pete Hegseth, aunque la factura real podría ser muy superior.
Claves:
- Hegseth cifró la guerra de EE. UU. contra Irán en 37.500 millones de dólares durante una comparecencia en el Senado.
- El Pentágono busca casi duplicar esa cantidad para mantener las operaciones en marcha.
- Funcionarios y analistas alertan de que el coste real supera con creces la cifra hecha pública.
Estimación del coste de la guerra con Irán
Hegseth detalló la cifra el martes ante el Comité de Asignaciones del Senado, donde los legisladores le interpelaron sobre la estrategia, las bajas y una factura que no deja de crecer.
Explicó al panel que los 37.500 millones de dólares también incorporan gastos previstos hasta el 30 de septiembre, cierre del año fiscal. El total se sitúa muy por encima de los cerca de 25.000 millones que el Pentágono mencionó a finales de abril, antes de que un alto el fuego previo se mantuviera brevemente y luego se viniera abajo.
Ahora, el Departamento de Defensa quiere mucho más dinero para proseguir la campaña, y Hegseth afirmó que necesita casi el doble de la cantidad actual para seguir combatiendo. Los demócratas del Senado plantaron cara con firmeza; la senadora por Washington, Patty Murray, advirtió de que la guerra se está descontrolando.
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Los costes ocultos de la guerra
Detrás de la cifra oficial se esconde una realidad mucho más onerosa. Varias fuentes conocedoras de las cuentas señalan que el coste real es muy superior, porque la estimación no incluye las reparaciones de bases dañadas ni la sustitución de aeronaves.
Cálculos internos sitúan ya la factura entre 80.000 y 100.000 millones de dólares, una vez que se repongan por completo los aviones perdidos y el arsenal empleado.
Los estadounidenses de a pie también están asumiendo parte de la carga a través de precios de la energía más altos. Investigadores de la Universidad de Brown calculan que la guerra ha sumado cientos de dólares adicionales a la factura de gasolina y diésel del hogar medio desde que el conflicto estalló a finales del invierno.
Parálisis en Ormuz y negociaciones
La ofensiva ha estrangulado además el principal cuello de botella petrolero del planeta. El tráfico diario por el estrecho de Ormuz se ha hundido hasta situarse en un solo dígito la mayoría de los días, frente a unos 130 buques antes de la guerra. El presidente Donald Trump ha prometido “hacer pagar” a Irán tras la muerte de varios soldados estadounidenses en los últimos días.
Mediadores de Catar, Egipto, Omán y Pakistán han puesto sobre la mesa un alto el fuego de 10 días que reabriría la vía marítima y reactivaría un acuerdo provisional firmado el mes pasado que se vino abajo al reanudarse los ataques. Washington presiona para un parón más prolongado, pero los bombardeos nocturnos de EE. UU. continúan.
La guerra comenzó el 28 de febrero, cuando fuerzas estadounidenses atacaron Irán y arrastraron a ambos países a un conflicto abierto. Las estimaciones de coste no han dejado de escalar desde entonces. Se situaban cerca de 11.000 millones solo en los primeros seis días, antes de trepar hasta las decenas de miles de millones que hoy dividen a Congreso y Pentágono.
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