Un nuevo informe del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) advierte que las stablecoins se están utilizando cada vez más para el lavado de dinero y otras actividades de financiación ilícita, siendo las transferencias entre pares a través de monederos no alojados una vulnerabilidad clave en el global crypto ecosystem.
El report del GAFI publicado el martes arrojó luz sobre cómo el rápido crecimiento de las stablecoins ha introducido nuevos riesgos de lavado de dinero (AML) que los reguladores y las instituciones financieras tienen dificultades para abordar.
El informe señala que más de 250 stablecoins estaban en circulación a mediados de 2025, con una capitalización de mercado combinada superior a 300.000 millones de dólares.
Los datos de analítica de blockchain citados en el informe muestran que las stablecoins representaron el 84% del volumen de transacciones ilícitas con activos virtuales en 2025, a menudo implicando técnicas complejas de lavado diseñadas para ocultar el origen de los fondos.
Las stablecoins surgen como herramienta preferida para la financiación ilícita
El informe del GAFI indica que las características que hacen atractivas a las stablecoins para pagos legítimos, como la estabilidad de precio, la liquidez y la interoperabilidad entre cadenas, también las vuelven atractivas para el uso delictivo.
Las autoridades han observado el uso de stablecoins por parte de lavadores de dinero, financiadores del terrorismo y grupos de ciberdelincuentes vinculados a Estados para mover y ocultar fondos ilícitos.
El informe señala específicamente que actores vinculados a Corea del Norte han adoptado las stablecoins como método preferido para lavar fondos generados mediante ransomware, phishing y otros delitos habilitados por herramientas cibernéticas.
También se ha observado a actores iraníes usando stablecoins en actividades relacionadas con la financiación de la proliferación.
Los riesgos se ven amplificados por la posibilidad de realizar transacciones entre pares mediante monederos no alojados, que permiten que las transferencias se efectúen directamente entre personas o entidades sin la intervención de intermediarios regulados como Proveedores de Servicios de Activos Virtuales (VASP) o instituciones financieras.
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Monederos no alojados y actividad entre cadenas generan brechas de supervisión
El GAFI advierte que las transacciones realizadas a través de monederos no alojados pueden eludir los mecanismos tradicionales de monitoreo AML, ya que no necesariamente pasan por plataformas reguladas.
Estas transferencias entre pares también pueden implicar actividad entre distintas cadenas, lo que complica la supervisión para los emisores de stablecoins y los reguladores.
Según el informe, los emisores de stablecoins pueden enfrentar desafíos para controlar las transacciones que se producen fuera de su red inmediata o a través de múltiples ecosistemas blockchain, lo que potencialmente sitúa algunas actividades fuera de los marcos existentes de lucha contra la financiación ilícita.
La organización indicó que solo un número limitado de jurisdicciones ha desarrollado marcos regulatorios específicamente adaptados a los ecosistemas de stablecoins, a pesar de la rápida expansión de estos activos en los mercados financieros globales.
El GAFI pide controles más estrictos y mayor supervisión regulatoria
El GAFI insta a los gobiernos y a los participantes de la industria a reforzar los controles AML en todo el ecosistema de stablecoins y a aplicar plenamente la Recomendación 15 de sus estándares globales.
Bajo estas recomendaciones, los emisores de stablecoins, los VASP intermediarios y las instituciones financieras involucradas en acuerdos con stablecoins deberían estar sujetos a obligaciones claras de lucha contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo.
El informe también describe varias medidas que los reguladores y los participantes del sector privado podrían adoptar para mitigar los riesgos.
Entre ellas se incluye exigir a los emisores de stablecoins la implementación de controles técnicos como congelar o quemar tokens en mercados secundarios, realizar debida diligencia del cliente en el momento del rescate y utilizar mecanismos de contratos inteligentes como listas blancas y listas negras para restringir transacciones de alto riesgo.
El GAFI además recomienda que las autoridades supervisoras desarrollen capacidades técnicas más sólidas para monitorear la actividad entre cadenas y las transferencias entre pares, incluido el uso de herramientas de análisis de blockchain y experiencia en la funcionalidad de los contratos inteligentes.
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