LayerZero ha presentado Akita, un esquema criptográfico poscuántico que ya funciona dentro del probador Jolt de a16z crypto, reduciendo el tamaño de las pruebas hasta apenas 65 kilobytes.
Puntos clave:
- Akita es el primer esquema de compromisos basado en retículas listo para producción, diseñado para sistemas de pruebas de conocimiento cero.
- a16z crypto reconstruyó su máquina virtual Jolt en torno a Akita y ha lanzado el resultado como Lattice Jolt.
- El cambio hace que las pruebas sean entre dos y tres veces más rápidas y reduce aproximadamente a la mitad la memoria necesaria para el probador.
Akita recorta el tamaño de las pruebas poscuánticas
La firma de interoperabilidad anunció Akita el 9 de septiembre en una entrada de blog en la que la definía como la primera primitiva de su clase lista para producción, desarrollada junto a investigadores de la Universidad Carnegie Mellon y la Universidad del Sur de California.
El esquema se encarga de una única tarea dentro del sistema de pruebas: comprometerse con el registro de un cómputo y demostrar a un tercero que ese registro es correcto. Sustituir solo ese componente por una versión segura frente a ordenadores cuánticos blinda toda la pila, ya que el resto de elementos se mantienen sólidos por sí mismos.
Todo lo demás en Jolt permanece intacto.
a16z crypto integró Akita en su máquina virtual de conocimiento cero de código abierto y publicó la nueva versión como Lattice Jolt, eliminando Dory, el esquema basado en curvas elípticas del que Jolt dependía desde su lanzamiento. Las pruebas pesan ahora entre 65 y 80 kilobytes, frente a los 200 kilobytes o más de los sistemas basados en hashes que dominan hoy la computación poscuántica en producción: un recorte de entre dos y ocho veces. El código es abierto, y Jolt sustenta Zero, la cadena de bloques que LayerZero está preparando para su mainnet.
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Por qué a16z crypto apuesta por la matemática de retículas
Justin Thaler y tres colegas de la firma de capital riesgo defendieron que las hipótesis basadas en retículas superan a los diseños basados en hashes tanto en velocidad como en tamaño, y que la vía de los hashes también arrastra sus propias asunciones. Akita se apoya en Module-SIS, un problema que el NIST ya ha estandarizado para firmas y para el intercambio de claves poscuánticas.
Las curvas elípticas obligaban a Jolt a operar sobre campos de 256 bits, mientras que las retículas logran una seguridad comparable con un ancho de palabra aproximadamente a la mitad, y el probador dedica la mayor parte del tiempo a multiplicar esos números. Lattice Jolt alcanza 2 millones de ciclos de procesador por segundo en un portátil, frente a cerca de 1 millón antes, y supera los 10 millones cuando se activa la aceleración gráfica de Apple. El uso de memoria por ciclo cayó de unos 300 bytes a alrededor de 200.
Queda un escollo importante: la construcción aún no es plenamente de conocimiento cero, una propiedad imprescindible para las aplicaciones centradas en la privacidad.
La criptoindustria corre contra el plazo cuántico de 2029
Los desarrolladores de Ethereum (ETH) han fijado diciembre de 2029 como fecha límite para contar con una capa base resistente a ataques cuánticos, alineándose con los objetivos de migración ya adoptados por Google, Cloudflare y Microsoft. Esa misma semana, Coinbase reunió en Stanford a desarrolladores, custodios y fabricantes de monederos hardware para analizar opciones de firma para Bitcoin (BTC), en una sesión a puerta cerrada que concluyó sin consenso sobre una hoja de ruta única. Bitcoin sigue sin contar con un calendario formal, lo que deja a los sistemas de pruebas y a los equipos de infraestructura la responsabilidad de dar el primer paso.

