Midjourney ha adquirido la aplicación de astrología Co-Star en su primera gran apuesta por las aplicaciones de consumo, marcando la entrada del laboratorio de imagen generativa en el software para el gran público el 24 de julio.
La fundadora de Co-Star se incorpora al equipo de Midjourney para ayudar a construir lo que la empresa define como su primera familia de aplicaciones.
La operación supone un giro estratégico de calado para un laboratorio que había cimentado toda su reputación en la generación de imágenes y vídeo con IA.
Midjourney apunta al usuario de a pie con la compra de Co-Star
Desde su lanzamiento en 2022, Midjourney ha operado casi exclusivamente a través de Discord, sin app propia y sin un producto de consumo directo. La adquisición de Co-Star cambia ese planteamiento, tal y como la compañía explicó.
Co-Star, lanzada en 2019 por Banu Guler, se convirtió en una de las aplicaciones de astrología más descargadas de Estados Unidos, alcanzando decenas de millones de usuarios y levantando en torno a 15 millones de dólares de inversores como Index Ventures.
Lo que distinguió a Co-Star desde el principio fue su arquitectura “AI-first”. Utilizaba procesamiento de lenguaje natural para generar horóscopos personalizados a partir de datos astronómicos de la NASA y complejos cálculos de cartas natales.
A diferencia de las apps de astrología genéricas, Co-Star producía textos que parecían íntimos y concretos. Esa experiencia, construida sobre una capa conversacional de IA, es precisamente el tipo de interfaz que Midjourney quiere replicar ahora en un porfolio más amplio de aplicaciones de consumo.
Que Guler se incorpore a Midjourney como miembro del equipo a tiempo completo —y no simplemente como fundadora que hace caja y se marcha— sugiere que el acuerdo está diseñado para asegurar su papel continuado en el desarrollo de producto.
Ese nivel de retención de la fundadora es poco habitual en las operaciones de “acqui-hire” y apunta a que Midjourney ve esta compra como la base de una nueva organización de Consumer Apps, no como una adquisición táctica aislada.
De API de imágenes a empresa de apps de consumo
Hasta ahora, el negocio de Midjourney se ha basado casi por completo en ofrecer acceso por suscripción a sus modelos de imagen y vídeo. La empresa no tiene ingresos por publicidad, no figura en las principales tiendas de apps de consumo y mantiene relaciones limitadas con usuarios ocasionales.
Su base de suscriptores se concentra sobre todo en diseñadores, responsables de marketing y perfiles creativos profesionales.
El acuerdo por Co-Star representa una apuesta directa por las aplicaciones de consumo como próximo gran vector de crecimiento. La lógica sectorial es clara: los usuarios que ya emplean chatbots, buscadores y contenidos generados por IA se sienten cada vez más cómodos con apps “AI-first” diseñadas en torno a la personalidad, la autoexpresión y la creación de hábitos diarios.
Las apps de astrología operan justo en la intersección de esos tres ejes.
Midjourney no es el único laboratorio de IA que está girando en esta dirección. Cognition, la startup de IA aplicada a programación, adquirió Poke, un asistente de IA con formato de mensajería de texto, en una operación que situaría la valoración de Poke en el rango bajo de las nueve cifras. Ambas adquisiciones llegan prácticamente a la vez y remiten a la misma tesis: la próxima ola de creación de valor en IA se jugará en las apps de consumo y la retención de usuarios, no solo en la potencia bruta de los modelos.
Co-Star escribió el manual que Midjourney aspira a seguir
La trayectoria de Co-Star merece ser analizada al detalle, porque es el patrón que Midjourney parece estar comprando.
La aplicación creció sin recurrir a campañas de adquisición de pago, apoyándose con fuerza en el efecto red de las redes sociales. Sus notificaciones —a menudo secas y algo inquietantes (“Sé más honesta sobre lo que no sabes” o “Hoy: no”)— se convirtieron en pequeños fenómenos culturales.
Los usuarios las capturaban en pantallazos y las compartían. La app se propagó mediante prueba social.
Esa viralidad no fue fruto del azar.
Guler y su equipo la diseñaron desde el inicio, conscientes de que un resultado personalizado generado por IA con una pizca de carácter tiene muchas más probabilidades de circular que un mensaje genérico. Es una lección que muchos laboratorios de IA, volcados en métricas de rendimiento y contratos de API, aún no han interiorizado.
La propia generación de imágenes de Midjourney ya tiene rasgos virales.
Los usuarios comparten a menudo sus creaciones en redes sociales. Lo que la compañía no ha tenido hasta ahora es ese “gancho” de uso diario que anima a volver a la app sin necesidad de un proyecto creativo concreto.
Una estrategia de Consumer Apps nativas de IA, inspirada en el modelo de Co-Star de mensajes breves, personales y muy compartibles, apunta a solucionar precisamente ese problema.
Qué puede venir tras la compra de Co-Star por Midjourney
La adquisición de Co-Star llega en un momento de aceleración del mercado de apps de consumo basadas en IA. OpenAI ha incorporado modo voz a la app de escritorio de ChatGPT, ha ampliado su presencia a la integración con historiales clínicos y ha lanzado ChatGPT Health para usuarios elegibles en Estados Unidos. Todos los grandes laboratorios de IA intentan pasar de herramienta utilitaria a hábito diario.
El punto de entrada de Midjourney es diferente.
En lugar de competir de forma frontal con ChatGPT como asistente generalista, parece apuntar a experiencias emocionalmente resonantes y ligadas a la identidad. La astrología es un ejemplo.
La categoría, en un sentido amplio, abarca bienestar, personalidad, relaciones y autoexploración: ámbitos en los que los usuarios regresan cada día y comparten sus resultados sin reparos.
La marca Co-Star y su base de usuarios proporcionan a Midjourney una vía de entrada inmediata en ese segmento. La experiencia de Guler construyendo desde cero un producto viral de consumo aporta algo más escaso que el capital: el conocimiento práctico de qué hace que alguien abra una app todas las mañanas.
