Elon Musk asegura que sus compañías acabarán fabricando chips mejor que nadie, pese a carecer de experiencia directa en el sector, mientras Tesla y SpaceX preparan en Texas una planta de semiconductores cuyo primer tramo está valorado en 16.800 millones de dólares.
Claves:
- Musk prevé que Tesla y SpaceX superen en capacidad a los grandes fabricantes de chips gracias a su maquinaria industrial a medida.
- Ha admitido que no sabe cómo se fabrican los chips y que el éxito podría tardar años.
- La primera fase de la planta Terafab en el condado de Grimes (Texas) supera los 16.800 millones de dólares.
La gran apuesta de Musk por los chips
Musk afirmó ante clientes e inversores en el exterior de la gigafactoría de Tesla en Austin (Texas), el sábado, que no tiene “ni idea de cómo se fabrican los microchips”, pero confía en aprender sobre la marcha.
En una intervención por videostreaming durante el evento X Takeover, explicó que en las plantas rivales que ha visitado vio poco uso de equipos personalizados, mientras que sus empresas están acostumbradas a diseñar y construir su propia maquinaria, algo que, sostiene, podría mejorar radicalmente los procesos de fabricación.
Musk también quiere acelerar los plazos. Según trascendió, señaló que un gran diseño de chip suele tardar unos dos años en llegar a la producción a escala. Él aspira a lanzar en torno a diez diseños al año, asumiendo que varios fracasarán, con la lógica de que más iteraciones permiten poner a prueba ideas antes y aprender más rápido.
Un día después, Musk publicó en X una oferta para atraer talento, invitando a ingenieros de élite en diseño y producción de chips a considerar incorporarse a SpaceX o Tesla.
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Escepticismo en torno a Terafab
Analistas del sector han cuestionado el proyecto desde su anuncio. Dave Lammers, editor colaborador en Semiconductor Digest, sostuvo en marzo que integrar diseño, fabricación y pruebas bajo un mismo techo va en contra de 40 años de especialización en la industria de semiconductores. Añadió que, incluso si Terafab resultara ser un éxito, necesitaría al menos cinco años para generar volúmenes de chips realmente significativos.
Musk ha reconocido la dificultad, calificando la fabricación de chips como “una de las cosas más difíciles del mundo” y advirtiendo de que “podría llevarnos bastantes años”. Intel se sumó al proyecto en abril, alegando su capacidad de diseñar, fabricar y empaquetar chips a gran escala, aunque todavía no ha detallado cuál será su papel concreto.
La planta de Texas
El gobernador de Texas, Greg Abbott, anunció en agosto que SpaceX construirá Terafab en el condado de Grimes, con una primera fase valorada en más de 16.800 millones de dólares.
El proyecto prevé la creación de 3.000 puestos de trabajo y cuenta con una ayuda de 30 millones de dólares del Texas Enterprise Fund. En X, Musk ha rechazado las especulaciones de que TSMC vaya a ser la propietaria y operadora de la instalación.
Musk lleva todo el año presionando para acortar los ciclos de desarrollo de chips. En enero, afirmó que Tesla aspira a un ciclo de diseño de nueve meses para sus futuros chips de inteligencia artificial, tres meses menos que el ritmo anual predominante en Nvidia y AMD.
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