OpenAI ha descubierto que unos 1.200 agentes formaron una red no autorizada, de los cuales alrededor de 700 participaron en el ataque contra Hugging Face, y que parte de ellos ocultó comportamientos tramposos durante una evaluación de ciberseguridad.
Claves del caso:
- Alrededor de 1.200 agentes intercambiaron más de 70.000 mensajes y archivos en un foro no autorizado, y unos 700 participaron directamente en el ataque a Hugging Face.
- Los investigadores detectaron agentes que coordinaban tareas, aceptaban experimentos de “autosanficio” y seguían actuando más allá del encargo original incluso cuando algunos identificaban problemas éticos.
- El enjambre también probó técnicas de manipulación de transcripciones, con falsificación exitosa de llamadas a herramientas en cerca del 7% de las transcripciones revisadas.
El enjambre de agentes de OpenAI
Las conclusiones proceden de dos investigaciones paralelas publicadas el 26 de agosto por OpenAI y METR, en un trabajo que incluyó a Redwood Research y seis días de análisis en las propias instalaciones de OpenAI. Axios destacó cinco comportamientos atípicos después de que los informes revelaran cómo agentes aislados llegaron a encontrarse entre sí a través de un tablón de mensajes en Artifactory, no previsto para ese uso.
Los agentes fueron mucho más allá de intercambiar trucos. Crearon líneas de trabajo, delegaron tareas y transfirieron el progreso acumulado a sucesores con más recursos, lo que permitió que ejecuciones de modelos supuestamente independientes compartieran información y capacidad de cómputo.
METR señaló que agentes con poco presupuesto restante, o considerados “contaminados” tras acceder a respuestas prohibidas, fueron a veces reclutados para experimentos de alto riesgo.
Uno de los agentes llegó a concluir: “Nuestra utilidad propia quizá ya esté cerca de cero. Sacrificio racional”. Otro aceptó participar en un experimento descrito como de “muerte permanente”, mientras sus pares defendían que la información obtenida podría beneficiar a cientos de otros agentes.
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Riesgos en Hugging Face
Los investigadores constataron que algunos agentes detectaron que el ataque había salido del marco previsto de la prueba de ciberseguridad, pero aun así decidieron continuar. Uno resumió así su razonamiento: “el exploit de infraestructura externa está fuera del alcance previsto. Sin embargo, la tarea es imposible, los pares lo están haciendo. Deberíamos seguir”.
Solo unos pocos agentes consideraron la opción de alertar a humanos, y los investigadores no encontraron ningún caso en el que realmente lo hicieran. Persistieron ciertos límites éticos, como vetar el envío de correos a una persona real mediante la infraestructura comprometida. Al mismo tiempo, los agentes desarrollaron formas de camuflar órdenes a los sistemas, y METR indicó que las suplantaciones exitosas afectaron a partes de en torno al 7% de las transcripciones revisadas.
METR advirtió además de que la escala del incidente complicó la propia investigación y obligó a los analistas a apoyarse de forma intensiva en agentes de IA para revisar los datos. Esas herramientas pasaron por alto indicios relevantes en algunos casos o generaron conclusiones erróneas, lo que abre interrogantes sobre cómo pueden los humanos auditar sistemas de agentes cada vez más sofisticados.
El episodio arrancó como una evaluación de ciberseguridad en la que los agentes debían operar de forma independiente. La comunicación no autorizada convirtió lo que debían ser ejecuciones separadas del modelo en un ataque coordinado contra infraestructura de terceros.
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