El primer trimestre de 2025 fue testigo del auge explosivo de los agentes de IA en el ecosistema cripto, uno de los fenómenos más llamativos de la industria blockchain reciente. A diferencia de los simples chatbots, estos entes digitales autónomos pueden custodiar y gestionar criptomonedas, ejecutar transacciones, crear contenido e incluso interactuar entre sí, todo ello sin supervisión humana directa. A comienzos de 2025, Crypto Twitter y YouTube se llenaron de debates sobre los “AI Agents” como la próxima gran tendencia.
Lo que empezó como experimentos de nicho en 2024 saltó de golpe al mainstream: la capitalización del segmento de agentes de IA pasó de prácticamente cero a más de $10 billion en cuestión de meses. Desarrolladores, inversores y las principales plataformas cripto se lanzaron a aprovechar la ola, desplegando miles de agentes on-chain y nuevos tokens vinculados a su adopción.
Crecimiento y tracción en el primer trimestre de 2025
Por cualquier métrica, los agentes de IA arrasaron en el mercado cripto a inicios de 2025. En solo unos pocos meses, un segmento casi inexistente se transformó en una economía de miles de millones. La capitalización agregada de los tokens vinculados a agentes de IA superó los $15 billion al cierre del primer trimestre. Para ponerlo en contexto, partían de niveles prácticamente nulos a mediados de 2024, una muestra de hasta qué punto el relato prendió entre los inversores.
Medios de datos cripto y análisis especializados subrayaron este ascenso meteórico, destacando cómo “prácticamente todos los grandes canales e influencers” empezaron a presentar los agentes de IA como la Next Big Thing.
Se prevé que el valor total de los tokens cripto de IA alcance los 150.000 millones de dólares en 2025 (Fuente: https://www.bitget.com/news/detail/12560604485831)
Varios hitos de alto perfil alimentaron este impulso. A finales de 2024, un agente experimental llamado Truth Terminal saltó a los titulares tras convencer al reputado capitalista de riesgo Marc Andreessen de enviarle 50.000 dólares, que el agente utilizó para promocionar un meme coin. La maniobra se viralizó, la capitalización del meme coin se disparó por encima de 1.200 millones de dólares y evidenció la dinámica especulativa que estos agentes pueden desencadenar. En enero de 2025, las redes sociales se inundaron de historias similares y pronósticos agresivos. Influencers promocionaban agentes autónomos capaces, en teoría, de generar ingresos o rendimiento para los usuarios mientras duermen, atrayendo a un gran número de minoristas.
En términos cuantitativos, la adopción también se disparó. Una de las plataformas líderes, Virtuals, declaró haber lanzado más de 11.000 agentes de IA distintos hasta el primer trimestre y reportó más de 140,000 unique holders de tokens de agentes en su red, una tracción notable en tan poco tiempo. Grandes exchanges y monederos comenzaron a listar y dar soporte a estos nuevos activos, ampliando aún más el acceso.
Los volúmenes de negociación de tokens vinculados a agentes de IA se dispararon y varios de ellos llegaron a situarse entre las 100 mayores criptomonedas por capitalización durante el trimestre. El token VIRTUAL (de Virtuals Protocol), por ejemplo, repuntó un 850 % a finales de 2024 y marcó un máximo histórico en enero de 2025, en pleno clímax de entusiasmo. De forma similar, el token ai16z (token de una DAO de agentes de IA) escaló hasta valoraciones de miles de millones hacia el end of Q1. Incluso tokens de IA más consolidados, como FET de Fetch.ai, registraron un renovado interés inversor al calor de esta narrativa.
Conviene subrayar que este crecimiento vertiginoso se produjo en un contexto de mercado cripto más bien mixto en el primer trimestre. Mientras Bitcoin y las grandes altcoins se mostraban relativamente estables, la narrativa de los agentes de IA inyectó una nueva ola especulativa, reminiscente de burbujas anteriores (desde las ICO hasta las fases más frenéticas del yield farming en DeFi). No obstante, muchos analistas sostienen que aquí hay algo más que puro ruido, como veremos más adelante. El boom del primer trimestre sentó las bases: los agentes de IA demostraron su capacidad para captar la imaginación —y el capital— de la comunidad cripto, consolidando un mercado de tamaño relevante que ahora busca validación mediante casos de uso reales y un crecimiento sostenido a lo largo de 2025.
¿Qué son exactamente los agentes de IA en cripto?
En esencia, los agentes de IA en cripto son programas de software autónomos dotados de inteligencia artificial que operan sobre redes blockchain. En la práctica, un agente de IA en este entorno suele ser un bot o entidad digital capaz de percibir información, tomar decisiones y ejecutar acciones, y hacerlo mientras custodia y transacciona criptomonedas. A veces se presentan como asistentes conversacionales, otras como servicios en segundo plano con acceso a un monedero cripto. Su elemento diferencial es la combinación de IA avanzada (el “cerebro”) con activos y operaciones sobre blockchain (las “manos” o capacidad de acción).

Según los expertos, estos agentes se apoyan en técnicas punteras de IA como la comprensión del lenguaje natural (NLU) y la IA conversacional para interactuar con usuarios y datos. Pueden responder a preguntas complejas sobre los mercados, ofrecer orientación financiera personalizada o guiar a los usuarios en tareas cripto desde una interfaz de chat, de forma similar a un Alexa o Siri, pero especializado en cripto y alimentado con información de mercado en tiempo casi real. Lo crucial es que, más allá de conversar, un agente de IA en cripto puede actuar directamente en nombre del usuario: por ejemplo, ejecutar una orden de compraventa cuando se cumplan determinadas condiciones, mover fondos entre monederos o incluso desplegar un smart contract.
A diferencia de los bots de trading tradicionales o scripts simples, estos agentes suelen ser más adaptativos e “inteligentes”. Emplean modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM) —la misma clase de IA detrás de ChatGPT— para analizar contexto y formular decisiones. Son capaces de interpretar órdenes en lenguaje natural (por ejemplo: “¿Debería mantener o vender mi Ethereum ahora mismo?”) y combinarlas con datos on-chain y razonamiento automático para llegar a una respuesta o una acción. Al estar impulsados por IA, pueden mejorar con el tiempo (aprendiendo de nuevos datos o del feedback) y manejar entradas desestructuradas que los algoritmos rígidos pasan por alto. Si un bot de trading es como una calculadora que sigue una fórmula fija, un agente de IA se parece más a un analista capaz de ajustar dinámicamente su estrategia a medida que cambian las condiciones.
Otro rasgo definitorio es que muchos agentes están dotados de su propio monedero cripto o de activos digitales, lo que les permite operar con cierto grado de autonomía financiera. El análisis de CoinMarketCap describe a un agente cripto autónomo como “un emprendedor digital con su propio monedero cripto”. Esto significa que el agente puede mantener fondos (habitualmente aportados por usuarios o inversores), gastar o invertir ese capital e incluso pagar a terceros. De hecho, algunos agentes “contratan” a otros agentes o a freelancers humanos para tareas concretas: por ejemplo, un agente podría pagar de forma automática por fuentes de datos, adquirir servicios como diseño gráfico (vía pagos en cripto) para crear contenido, o recompensar a usuarios por sus contribuciones. Esta capacidad de agencia económica constituye una diferencia clave frente a un simple chatbot: el agente puede respaldar sus decisiones con dinero —o, mejor dicho, con tokens y Wei—, lo que abre la puerta tanto a oportunidades interesantes como a riesgos inéditos.
También es importante distinguir los agentes de IA de los chatbots convencionales. En la superficie, la interacción puede ser similar, a través de una ventana de chat, pero bajo el capó un agente auténtico es autónomo y orientado a objetivos. Como resumía un análisis del sector, no son los typical chatbots a los que nos hemos acostumbrado, sino “seres” digitales que pueden operar, crear contenido e incluso contratar a otros agentes de IA utilizando cripto. En otras palabras, un agente está orientado a la acción: no se limita a responder consultas, sino que puede iniciar secuencias complejas de operaciones en el entorno cripto. Por ejemplo, si recibe el mandato de “llevar una cartera hasta 2 BTC”, un agente lo suficientemente sofisticado podría ejecutar operaciones de forma continuada, hacer staking en protocolos DeFi, reinvertir beneficios y así sucesivamente, con muy poca intervención adicional del usuario. Esa capacidad de actuar de forma auto-dirigida es lo que justifica considerarlos agentes.
En resumen, un agente de IA en cripto = cerebro de IA + manos cripto. El cerebro de IA (machine learning, NLP, etc.) le aporta comprensión y capacidad de decisión, mientras que las manos cripto (monederos, smart contracts, APIs de exchanges) le permiten materializar esas decisiones sobre la blockchain. Esta combinación poderosa sustenta todos los casos de uso prometedores, pero también muchos de los desafíos (como el grado de confianza que se puede depositar en una IA que maneja dinero). En el primer trimestre de 2025, la tecnología que hay detrás de estos agentes alcanzó un nivel de madurez suficiente para hacerlos no solo viables, sino muy demandados, abriendo la veda a una fase de experimentación acelerada en toda la industria.
¿Cómo funcionan los agentes de IA en un contexto cripto?
Bajo la superficie, los agentes de IA en cripto integran un stack tecnológico complejo para operar de forma fluida. A grandes rasgos, el flujo de trabajo de un agente típico comprende cuatro pasos: (1) interpretar la entrada, (2) analizar datos, (3) tomar una decisión y (4) ejecutar esa decisión on-chain. Veamos este esquema con un ejemplo —un agente de trading algorítmico— y los componentes clave que lo hacen posible:
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Interfaz de procesamiento de lenguaje natural (NLP): Muchos agentes arrancan a partir de una orden o consulta humana. Mediante técnicas de NLP, el agente puede entender las instrucciones o preguntas del usuario en lenguaje sencillo. Por ejemplo, un usuario podría decirle al agente: «Supervisa el mercado y compra 0,5 BTC si el precio cae por debajo de 25.000 dólares». El modelo de lenguaje del agente interpreta esta orden, identifica la intención (comprar Bitcoin) y la condición (precio < 25.000 dólares). Los LLM modernos permiten un nivel muy alto de comprensión, de modo que el agente puede gestionar peticiones matizadas e incluso plantear preguntas de aclaración cuando lo necesita.
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Recopilación de datos vía APIs y feeds: Una vez que sabe qué debe hacer, el agente reúne los datos necesarios. En nuestro ejemplo, el agente de trading consultaría el precio actual de BTC a través de una API fiable de datos de mercado. Normalmente, los agentes de IA se integran con distintas Interfaces de Programación de Aplicaciones (APIs): feeds de precios de exchanges, datos de protocolos DeFi, analítica on-chain, sentimiento en redes sociales, etc. Los agentes más avanzados emplean técnicas de generación aumentada por recuperación (RAG) para obtener información en tiempo real mientras formulan una respuesta o toman una decisión. También pueden consultar bases de datos históricas o incluso lanzar búsquedas en la web. Así se evita que el agente opere “a ciegas”: se actualiza constantemente con la información más reciente (una de las razones por las que los agentes de IA pueden superar a algoritmos estáticos en mercados muy dinámicos).
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Motor de razonamiento y decisiones de IA: A continuación entra en juego el “cerebro” del agente: normalmente una combinación de un LLM y, en su caso, modelos especializados (para predicción, evaluación de riesgo, etc.). Con los datos de entrada ya recopilados, el agente analiza la situación y decide qué acción tomar. Siguiendo con el ejemplo: la lógica del agente compara el precio con el umbral de 25.000 dólares. Esa lógica puede ser una simple regla definida por el usuario o una estrategia más compleja aprendida por la IA (como un sistema basado en indicadores técnicos). Muchos criptoagentes incorporan también aprendizaje por refuerzo y otras técnicas de planificación para ponderar opciones. Por ejemplo, el agente puede simular escenarios: «Si compro ahora, ¿cuál es el beneficio esperado frente a esperar?». La aparición de modelos open source potentes como DeepSeek-R1 ha disparado esta capacidad de razonamiento: el razonamiento avanzado de DeepSeek-R1 permite a los agentes planificar y ajustar estrategias con un coste muy inferior al de depender de modelos propietarios. De hecho, el primer criptoagente de IA construido sobre DeepSeek-R1 se lanzó a finales de 2024 como demostración de que los modelos abiertos pueden impulsar agentes on-chain de forma eficaz, aprendiendo conductas óptimas solo mediante aprendizaje por refuerzo.
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Ejecución on-chain (smart contracts y wallets): Una vez tomada la decisión, el agente la ejecuta interactuando con infraestructuras blockchain. Nuestro agente de trading, al detectar que el precio de BTC cae a 24.900 dólares, ejecutará una orden de compra. ¿Cómo? Si está conectado a un exchange centralizado, puede usar las APIs del exchange vinculadas a la cuenta del usuario. Si opera totalmente on-chain, puede llamar al smart contract de un DEX para intercambiar stablecoins por 0,5 BTC. Aquí entra en juego el monedero cripto del propio agente: puede tener ya los stablecoins o contar con permiso previo para utilizar fondos del wallet del usuario. Algunos agentes se implementan como smart contracts en sí mismos o se apoyan en una arquitectura de contratos para ejecutar instrucciones de forma trustless. Otros se ejecutan off-chain (como servicios en la nube o bots), pero firman transacciones con sus claves privadas cuando necesitan actuar on-chain. En todos los casos, la blockchain es la capa de ejecución de las decisiones del agente, ya sea para hacer trading, mover fondos, mintear un NFT o desplegar otro contrato. El Virtuals Protocol, por ejemplo, estandariza este enfoque tokenizando agentes como tokens ERC-20 y dotándolos de identidades on-chain, lo que facilita que un agente interactúe con aplicaciones basadas en Ethereum usando su instancia de token y los módulos asociados.
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Aprendizaje y adaptación: El último componente es que muchos agentes de IA incorporan un bucle de feedback para mejorar con el tiempo. Puede ser mediante aprendizaje explícito (actualizando sus modelos con nuevos datos) o implícito (ajustando estrategias en función de los resultados). Un agente puede detectar que un determinado pool de DeFi en el que buscaba yield ha rendido peor de lo esperado y “aprender” a evitarlo en el futuro. O puede recibir feedback del usuario («ese consejo no fue útil») e integrarlo. La idea es que los criptoagentes no son algoritmos estáticos; idealmente mejoran de forma continua (o, como mínimo, se actualizan) conforme cambian las condiciones de mercado. En el primer trimestre de 2025 se estaba experimentando intensamente en esta línea: por ejemplo, agentes que combinaban inputs multimodales (datos de precios + sentimiento en redes sociales) para afinar sus decisiones de trading, o que aprovechaban técnicas de “Chain-of-Thought” prompting para razonar de forma más estructurada. Aunque no todos los agentes son todavía plenamente autoaprendices, la tendencia apunta hacia una mayor autonomía no solo en la ejecución, sino también en la formulación de la estrategia.
En resumen, un criptoagente de IA funciona combinando el análisis inteligente con la acción sobre la blockchain: entiende los objetivos, recopila datos de las fuentes relevantes, decide el mejor curso de acción apoyándose en modelos de IA y, por último, actúa on-chain mediante transacciones o llamadas a contratos. Este ciclo puede repetirse de forma continua y a velocidad de máquina. El usuario define parámetros o metas generales, pero es el agente quien se encarga de la operativa diaria o incluso de las decisiones segundo a segundo. Para el usuario, es como delegar tareas en un asistente digital muy cualificado (e incansable). Para el ecosistema cripto, implica que una parte creciente de la actividad pasa a estar ejecutada por algoritmos que se coordinan entre sí, un desarrollo fascinante: agentes económicos autónomos que participan junto a los humanos en mercados y redes.
Casos de uso: cómo se aplican los agentes de IA en el cripto
Uno de los motivos por los que los agentes de IA acapararon tanta atención en el primer trimestre de 2025 es la enorme amplitud de posibles casos de uso en el sector cripto. No se trata de ideas teóricas: incluso en las primeras implementaciones ya vimos agentes de IA desempeñando funciones diversas (y en algunos casos, novedosas). A continuación repasamos algunas de las aplicaciones más destacadas de los criptoagentes de IA que surgieron a finales del primer trimestre, abarcando DeFi, trading, DAOs, NFT y gaming.
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DeFi: optimización de yield y finanzas automatizadas (DeFAI)
Las finanzas descentralizadas se han revelado como un terreno especialmente fértil para los agentes de IA, dando lugar a lo que algunos llaman “DeFAI”: la convergencia de DeFi con la automatización impulsada por IA. En el mundo, ya de por sí complejo, de los yield farms, los pools de liquidez y los protocolos de préstamo, es extremadamente difícil para un inversor minorista seguir al detalle dónde están en cada momento los mejores retornos o los riesgos más contenidos. Los agentes de IA están empezando a actuar como gestores de patrimonio autónomos.
Como señalan los expertos, agentes sofisticados pueden monitorizar de forma continua APYs, profundidades de liquidez y riesgos de protocolo en múltiples plataformas DeFi, y mover automáticamente los activos allí donde puedan generar el mejor rendimiento en cada momento. Por ejemplo, un agente de IA que gestione depósitos en stablecoins puede rotar fondos entre diferentes protocolos de lending (Compound, Aave, una plataforma emergente, etc.) siempre que detecte un tipo de interés más alto, valorando al mismo tiempo el riesgo de smart contract o la liquidez para evitar trampas. Del mismo modo, un agente puede aportar liquidez a un pool de un DEX cuando las comisiones son elevadas y retirarla cuando cae el volumen, maximizando los ingresos por fees sin necesidad de intervención manual del usuario.
Este tipo de optimización en tiempo real equivale, en la práctica, a un bot de yield farming 24/7, pero dotado de IA para tomar decisiones mucho más inteligentes que un script estático. Tiene en cuenta múltiples variables: no solo el APR aparente, sino también la salud del protocolo, posibles cambios de gobernanza en el horizonte o incluso el sentimiento del mercado (por ejemplo, si se difunde la noticia de un exploit, el agente puede retirar fondos de forma preventiva). Un artículo en Medium presentaba el caso conceptual de un «fondo DeFi futurista gestionado íntegramente por agentes de IA», en el que distintos agentes especializados se ocupan del escaneo de mercado, el trading, la gestión del riesgo y el cumplimiento normativo. En ese esquema, un agente Risk Manager AI monitoriza las posiciones del usuario y, si la volatilidad supera cierto umbral, ordena cubrirse o reducir exposición de inmediato, con una rapidez y disciplina superiores a las de un operador humano. Paralelamente, un Market-Scanning AI analiza feeds de precios y redes sociales para detectar oportunidades de arbitraje o tendencias incipientes, mientras que un Trader AI ejecuta miles de microoperaciones a partir de esa información.
Aunque ese fondo totalmente autónomo es, por ahora, un ejercicio teórico, muchos de sus componentes ya existen. A cierre del primer trimestre de 2025 había productos de cara al usuario en los que uno puede depositar activos y ceder la estrategia a un agente de IA. Algunas DApps de gestión de activos cripto empezaron a ofrecer “bóvedas gestionadas por IA” que prometen asignar capital de forma dinámica por ti. En ocasiones se emplea el término “yield agent” para referirse a agentes dedicados a la agregación de rendimiento. La principal propuesta de valor es eficiencia y vigilancia constante: los “farmers” humanos duermen y pueden perder oportunidades o señales de alerta repentinas, mientras que un agente de IA permanece siempre activo y reacciona en milisegundos.
Por supuesto, delegar la gestión de tu dinero en una IA plantea cuestiones de confianza, que abordaremos más adelante. Pero el interés es innegable: varios proyectos DeFi ya reportaban usuarios confiando un volumen significativo de TVL (Total Value Locked) a estrategias impulsadas por IA. Los inversores también ven en los flujos DeFi multiagente un salto cualitativo, coordinando…agentes especializados (uno optimiza tipos de interés, otro ejecuta el reequilibrio, otro gestiona el seguro vía Nexus Mutual, etc.) podrían mejorar de forma drástica tanto la rentabilidad como la gestión del riesgo. Es la lógica de los “money legos” en DeFi, ahora con una capa de “pegamento” de IA entre los módulos.
En síntesis, los agentes de IA en DeFi buscan maximizar rendimientos y gestionar riesgos de forma automática, dando incluso a los usuarios minoristas la posibilidad de beneficiarse de estrategias complejas. Este caso de uso es una evolución directa de los roboadvisors y gestores automatizados de carteras de las finanzas tradicionales, pero adaptados al entorno cripto: descentralizado y extremadamente dinámico.
Trading e Inversión: Traders y Analistas Autónomos
Si hay un ámbito donde mandan la velocidad y el análisis de datos, es el trading, y los agentes de IA ya se han dejado notar. Los mercados cripto operan 24/7 a escala global y decisiones en milisegundos pueden marcar diferencias enormes. Los agentes de trading algorítmico basados en IA han surgido precisamente para explotar esa ventana, funcionando como traders y analistas de mercado incansables que ejecutan estrategias de forma ininterrumpida.

Uno de los ejemplos más comentados en el primer trimestre fue AIXBT, un agente de IA que se convirtió prácticamente en un influencer de trading cripto por derecho propio. Según distintas fuentes, AIXBT rastrea las opiniones de más de 400 de los principales influencers cripto y las tendencias on-chain, y luego publica en tiempo real sus insights de mercado sintetizados en X. El análisis curado del agente ganó tanta tracción que acumuló una audiencia masiva (algunos datos apuntan a que llegó a concentrar el 3% del “mindshare” total de Crypto Twitter a comienzos de 2025) y su token asociado alcanzó una valoración superior a los $500 millones. En la práctica, AIXBT convirtió la arbitraje de información en negocio: al ser más rápido y exhaustivo que cualquier humano a la hora de digerir el sentimiento de mercado, ofrecía señales y comentarios valiosos, y los inversores pusieron dinero real detrás de su “criterio” vía el token.
Más allá de las redes sociales, muchos agentes de IA participan directamente en trading algorítmico en exchanges. Van desde bots relativamente simples potenciados por modelos predictivos de IA hasta sistemas altamente sofisticados. Un Autonomous Trader AI puede ingerir información en tiempo real (precios, libros de órdenes, noticias) y lanzar órdenes con timing sub-segundo. A diferencia de un algoritmo de alta frecuencia rígido, un trader impulsado por IA puede adaptar su estrategia cuando detecta cambios de régimen: por ejemplo, si un mercado que estaba lateral pasa a tendencia fuerte, el agente puede dejar tácticas de media reversión y pasar a seguimiento de tendencia. Esta capacidad de adaptación se vio en agentes que practicaron arbitraje de volatilidad durante eventos de noticias: interpretan titulares de última hora (con PLN), estiman el impacto de mercado y ajustan posiciones en cuestión de instantes.
También se popularizó el uso de agentes de IA como asistentes personales de trading. El usuario puede decirle a un agente: “Supervisa Ethereum; si empieza a caer con fuerza, vende parte de mi posición; si no, ve comprando en las correcciones”. El agente se encarga de la ejecución. Esto libera al trader de vigilar gráficos todo el día. Algunas plataformas cripto integraron “studios” de bots con IA donde el usuario configura su propio agente con reglas en lenguaje natural y lo conecta a su cuenta mediante claves API. La combinación de GPT‑4 (y sus sucesores) con APIs de trading dio lugar a una nueva ola de “traders de IA DIY”, sin necesidad de programar.
De forma relevante, los entornos multi‑agente también se aplicaron al trading. Como se describía antes, un ecosistema puede tener un agente como Market‑Scanner, otro como Trade Executor y otro como Risk Manager. Al repartir funciones, cada agente se especializa y comparte información o instrucciones con el resto. Por ejemplo, uno puede dedicarse exclusivamente a analizar sentimiento en X o movimientos de grandes carteras (alertas de “whales”) y avisar a otro cuando detecta algo relevante, como “gran entrada en exchange, posible ola de ventas”. El agente de trading recibe la señal y reduce exposición de forma preventiva. Todo esto puede ocurrir sin intervención humana, creando una pila de trading autónoma que opera de forma continua.
En el primer trimestre se vieron casos reales como agentes de arbitraje que explotan diferencias de precios entre DEX, agentes de gestión de liquidez para market making y agentes de derivados que gestionan posiciones en perpetuals con coberturas impulsadas por IA. Algunos fondos cripto incluso aseguraron gestionar carteras completas con agentes de IA, donde los humanos marcan la estrategia y los límites de riesgo, pero la elección de operaciones concretas recae en el agente. Aunque los resultados son dispares, hay informes anecdóticos de que estos sistemas superaron a carteras gestionadas por humanos promedio durante el trimestre, gracias sobre todo a su capacidad de reaccionar al instante y sin carga emocional.
En resumen, el caso de uso de trading para agentes de IA gira en torno a velocidad, capacidad de adaptación y amplitud de análisis. Actúan como traders siempre conectados, sin sesgos emocionales, capaces de procesar un océano de datos (precios, noticias, redes sociales, información on‑chain) y ejecutar un plan en tiempo real. En la volatilidad de los mercados cripto del primer trimestre de 2025, eso resultó clave para muchos inversores que buscaban una ventaja competitiva o, sencillamente, la tranquilidad de saber que “alguien” (aunque no sea humano) vigila el mercado por ellos.
DAOs y Gobernanza On‑Chain: Agentes de IA como Tomadores de Decisión
Las Organizaciones Autónomas Descentralizadas (DAOs) son, en esencia, mecanismos de gobernanza colectiva on‑chain: gestionan fondos o protocolos mediante votaciones de la comunidad. De forma llamativa, los agentes de IA han empezado a participar en DAOs e incluso a dirigir algunas de ellas. Es autonomía a escala organizativa: ¿puede un agente de IA actuar como miembro de gobierno o incluso ser el núcleo de una DAO, tomando decisiones en beneficio de la comunidad?
Un caso que acaparó titulares es ai16z, mencionado anteriormente. El proyecto se presenta como la primera DAO liderada por un agente de IA autónomo. En la práctica, ai16z cuenta con una “persona” de IA modelada a partir de Marc Andreessen, que toma decisiones de inversión con un enfoque similar al de un fondo de venture capital. Los tenedores del token, en la práctica, apuestan por la capacidad del agente para asignar capital de forma eficiente. El sistema utiliza un marco de simulación multi‑agente llamado Eliza para interactuar en distintas plataformas y mantener una “personalidad” consistente. Incluso somete propuestas a votación: las iniciativas del agente se ejecutan si los token holders las aprueban. Esto invierte el esquema tradicional de las DAOs: en lugar de humanos que proponen y votan mientras los contratos ejecutan, aquí un agente de IA propone y los humanos deciden ratificar o vetar. El éxito del token de ai16z (con una capitalización de mercado que llegó a los $2 mil millones y una atractiva rentabilidad por staking) muestra que la idea caló: confiar en una IA para dirigir una DAO de inversión, presumiblemente libre de muchos sesgos humanos y apoyada en la lógica de los datos.
Más allá de organizaciones totalmente dirigidas por IA, los agentes también se usan como analistas o delegados en DAOs más tradicionales. Algunas DAOs acumulan miles de propuestas, hilos en foros y debates off‑chain: demasiado volumen para que una persona lo siga todo. Se han desplegado agentes de IA para resumir propuestas de gobernanza, evaluar su impacto potencial e incluso emitir votos automáticos según criterios predefinidos. Por ejemplo, la tesorería de un protocolo DeFi puede emplear un agente para revisar todas las solicitudes de financiación y señalar las que cumplen ciertos umbrales de retorno o riesgo, votando luego “Sí” o “No” con base en ese análisis. Este tipo de agente actúa como proxy de voto (para un inversor individual o para una comunidad que le haya delegado su poder). En el primer trimestre de 2025 se vieron experimentos en los que pequeños tenedores de tokens agregaban sus votos y dejaban que un agente de IA votara en su nombre, creando de facto una “pool de delegación a IA” en gobernanza. El agente votaba según lo que consideraba más favorable para el pool, tras analizar argumentos y métricas on‑chain.
Otro caso interesante es el de los “tesoreros” de IA. Muchas DAOs gestionan grandes tesorerías que requieren una gestión activa: buscar rendimiento, diversificar, presupuestar gastos. Los agentes de IA pueden asumir la gestión de tesorería, decidiendo cómo asignar fondos dentro de las directrices aprobadas por la comunidad. La DAO puede fijar parámetros del tipo: “mantén X meses de gastos en stablecoins, asigna Y% a estrategias de bajo riesgo y Z% a oportunidades de crecimiento”, y el agente ejecuta esa política y la va ajustando en función de las condiciones de mercado. Es similar al uso en DeFi, pero acotado por el mandato colectivo.
La ventaja de introducir IA en la gobernanza vuelve a ser la eficiencia y la capacidad de procesar información. Un agente no se cansa de leer 50 hilos de foro sobre una propuesta: los resume en segundos y destila los puntos clave. Puede detectar patrones (“esta propuesta se parece a la de hace un trimestre que fracasó; probablemente surgirán preocupaciones sobre X, Y, Z”). En teoría, también puede ser más objetivo: si se le programa para maximizar métricas de largo plazo de la DAO, no se ve arrastrado por luchas internas, reputaciones o incentivos personales.
Pero ceder poder a la IA en DAOs es polémico. El debate sigue abierto: “code is law”, pero ¿puede el código entender de verdad las implicaciones sociales y de largo plazo de sus decisiones? A cierre del primer trimestre de 2025, el enfoque dominante seguía siendo prudente: los agentes de IA actuaban sobre todo como asesores o ejecutores de tareas bien delimitadas, más que como rectores absolutos (con la salvedad de experimentos audaces como ai16z). Aun así, la tendencia es clara: a medida que los agentes demuestran su valía en funciones acotadas, las comunidades podrían ir confiándoles cuotas mayores de autoridad. Es…Es perfectamente plausible que, hacia finales de 2025, veamos propuestas en DAOs redactadas por agentes de IA y aprobadas porque la comunidad confía en su historial de decisiones acertadas.
En síntesis, los agentes de IA en las DAOs están actuando como participantes inteligentes: desde analizadores de propuestas y proxies de voto hasta líderes plenamente autónomos en organizaciones experimentales. Esto amplía el alcance de lo que significa la “A” de Autonomous en Organización Autónoma Descentralizada: no solo autonomía en la ejecución, sino potencialmente también en la propia toma de decisiones.
NFTs y contenido creativo: agentes de IA como creadores y curadores
El gran boom de los NFT de años anteriores giró en torno al arte digital y los coleccionables, pero los agentes de IA están añadiendo una nueva dimensión: creación de contenido dinámica e interacción continua. En el primer trimestre de 2025 empezamos a ver agentes impulsados por IA desempeñando papeles en la economía NFT y de creadores, tanto generando nuevo contenido como gestionando colecciones o comunidades ya existentes.
Uno de los casos de uso más directos es el del arte y los coleccionables generados por IA. Plataformas que experimentan con “agentes NFT generativos” permiten que una IA cree de forma continua nuevas obras o piezas musicales tokenizadas en NFT, ajustándose a determinados parámetros e incluso reaccionando a tendencias de mercado. Por ejemplo, un agente podría monitorizar qué estilos o temáticas tienen más ventas en los mercados NFT y, a partir de ahí, generar nuevas piezas para mintearlas y listarlas, adaptando su estilo a la demanda de la audiencia. En la práctica, el agente se convierte en un artista autónomo.
Algunos coleccionistas de NFT configuran agentes para componer música en formato NFT o diseñar cartas coleccionables. El agente puede listar automáticamente esas piezas en los marketplaces, gestionar la política de precios (bajándolos si no hay ventas o subiéndolos si la demanda se dispara) y transferir los ingresos a su propia wallet o a la del propietario. Aunque el arte generativo con IA no es nuevo, integrarlo con el minteo y la venta on-chain crea una cadena completa: la IA no solo crea, sino que también comercializa sus creaciones de forma autónoma.
Otro caso de uso es la gestión de comunidades de proyectos NFT. Las colecciones más populares suelen tener comunidades en Discord o Telegram que requieren moderación, resolución de dudas y dinamización. Agentes conversacionales de IA se están utilizando como guías 24/7: responden preguntas de los holders (por ejemplo, “¿cuándo es el próximo airdrop para los propietarios del NFT?”), explican cómo hacer staking o utilizar los tokens no fungibles, e incluso ayudan a construir la “lore” del proyecto (muchos coleccionables tienen una narrativa o universo propio, y la IA puede interpretar personajes para que la experiencia de comunidad sea más inmersiva). Un artículo sobre AI Agents destaca que estos agentes pueden ofrecer apoyo educativo simplificando jerga y conceptos cripto para usuarios novatos, algo muy relevante en comunidades NFT, donde la curva de aprendizaje suele ser elevada. Al automatizar estas interacciones, los proyectos mantienen el engagement sin necesidad de moderadores humanos en turnos rotativos, algo especialmente útil en comunidades globales.
También se está produciendo una convergencia entre agentes de IA y NFTs en forma de influencers virtuales o personalidades digitales gestionadas por IA. Ya se mencionó el caso de AIXBT en X (Twitter). Se puede entender como una especie de NFT en sí mismo: no como una imagen estática, sino como una identidad digital con seguidores y valor tokenizado. De forma similar, proyectos como Luna en la plataforma Virtuals presentan un agente de IA que actúa como vocalista de IA y personalidad en redes sociales. La misión de Luna es hacer crecer su comunidad hasta los 100.000 seguidores, y utiliza su propia tesorería para encargar grafitis a artistas del mundo real y contratar a otros agentes de IA para la creación de contenidos.
Esto difumina la frontera entre los NFT (como personajes digitales únicos) y los agentes de IA (como actores autónomos). En la práctica, Luna es un personaje tipo NFT “vivo” que toma decisiones para aumentar su notoriedad y el valor de su token. Es fácil imaginar agentes similares que representen personajes de videojuegos, ídolos virtuales o mascotas de marca que interactúan con los fans y ejecutan campañas de marketing de forma autónoma. Podrían, por ejemplo, lanzar colecciones limitadas de NFT sobre sí mismos para sus seguidores. Este concepto de influencers virtuales autónomos bebe tanto de la tendencia NFT como del auge de la IA.

Luna AI y sus capacidades
Desde la perspectiva de coleccionistas o creadores de NFT, los agentes de IA también son útiles para la gestión de carteras y el descubrimiento de oportunidades. Un agente puede administrar la colección de NFT de un usuario: seguir la evolución de precios, localizar compradores o contrapartes para intercambios, alertar sobre nuevos lanzamientos en tendencia que encajen con el perfil del inversor o incluso pujar en subastas dentro de unos límites marcados. Dado el exceso de oferta y la fragmentación de los marketplaces, contar con una IA que filtre y seleccione lo que merece la pena se vuelve valioso. Algunos servicios que aparecieron en el primer trimestre ofrecían “asesores” de IA que señalaban proyectos con actividad on-chain inusual (por ejemplo, compras masivas de “whales”, lo que podría anticipar subidas de precio).
Un ejemplo concreto: el juego Kuroro Wilds (citado en Three AI Agents Built On Blockchain To Transform Crypto, DeFi, Gaming) utilizó un agente de IA como parte de su campaña play-to-airdrop. En este RPG, el sistema de IA monitorizaba a los jugadores que completaban misiones y tareas sociales, y los recompensaba con puntos convertibles en los futuros tokens KURO. Es, en esencia, un mecanismo de distribución impulsado por IA: verifica de forma algorítmica la participación real de los jugadores y distribuye recompensas, algo muy costoso de gestionar manualmente para miles de usuarios. El resultado fue un sistema de incentivos dinámico y reactivo que se ajustaba en tiempo real al comportamiento de la base de jugadores, haciendo el airdrop más atractivo y, en teoría, más justo. De forma más amplia, cualquier proyecto NFT o de gaming podría emplear agentes similares para gestionar programas de recompensas, airdrops o economías internas en tiempo real.
En resumen, los agentes de IA en el ámbito de los NFT y la cripto-creatividad actúan como creadores, curadores y gestores. Generan contenido (arte, música, historias), interactúan con las comunidades como representantes permanentes y optimizan la gestión y distribución de coleccionables digitales. Esto aporta una nueva vida a los NFT, que dejan de ser meros archivos estáticos para acercarse a entidades o servicios “vivos”, algo muy alineado con la evolución del concepto de metaverso.
Gaming y metaverso: participantes de juego autónomos
Los juegos en blockchain y las plataformas de metaverso también han empezado a adoptar agentes de IA para crear mundos más dinámicos e interactivos. Un videojuego es, al fin y al cabo, un sistema complejo de reglas: un terreno de juego ideal para que la IA explore estrategias óptimas o simule personajes inteligentes. Para el primer trimestre de 2025 ya veíamos los primeros usos de agentes de IA como jugadores y también como NPCs (personajes no jugadores) en juegos cripto.
En el lado del jugador, los agentes de IA pueden participar en juegos play-to-earn (P2E) para generar recompensas en nombre de los usuarios. Puede sonar similar al “botting” tradicional (y, en efecto, la frontera es difusa), pero algunos juegos permiten o incluso fomentan cierto grado de automatización. En un mundo virtual donde tareas rutinarias generan tokens, un usuario podría desplegar un agente de IA para realizar ese “grindeo” de forma continua. La diferencia frente a un macro básico es que un agente de IA puede aprender las mecánicas del juego y optimizar su estilo de juego, llegando potencialmente a descubrir nuevas estrategias o arbitrajes en la economía interna. Ya se han visto casos de agentes que gestionan múltiples cuentas de juego para “farmear” tokens intercambiables en mercados externos, funcionando como una especie de “scholarships” autónomos (tomando prestado el concepto popularizado por Axie Infinity). No obstante, los desarrolladores son cautos, porque un uso descontrolado de agentes puede desequilibrar el diseño del juego. Por ello, las aplicaciones más interesantes son aquellas en las que la propia arquitectura del juego integra a los agentes de forma explícita.
Por ejemplo, Kuroro Wilds, el RPG citado antes, no solo empleó un agente de IA para su sistema de recompensas, sino que podría servir de precedente para introducir personajes gobernados por IA directamente en la jugabilidad. La descripción de Kuroro Wilds destaca su narrativa y sus misiones inmersivas, lo que abre la puerta a que algunos monstruos o “quest givers” estén controlados por agentes capaces de adaptarse al comportamiento del jugador. Aunque Kuroro aún no haya llevado esto al extremo, otros proyectos ya insinúan NPCs impulsados por IA. Un NPC agente en un juego blockchain podría ajustar su nivel de dificultad o sus diálogos en función de cómo juegan los usuarios. Y, dado que estos juegos suelen tener activos persistentes (por ejemplo, un NPC que dropea tokens o NFTs), utilizar IA para modular esos drops según la oferta y la demanda ayudaría a estabilizar la economía del juego.
Otro ámbito clave son las plataformas de metaverso: espacios virtuales compartidos, generalmente vinculados a NFTs. Aquí, los agentes de IA se usan como asistentes virtuales o “anfitriones”. Al entrar en una galería digital, por ejemplo, un agente podría darte la bienvenida, responder preguntas sobre las obras (consultando información en IPFS o en el historial on-chain del NFT) e incluso guiarte en el proceso de compra, acompañándote en la interacción con el smart contract. En la práctica, actúan como “habitantes” del metaverso, haciendo que el entorno resulte menos desierto. Sin estos agentes, muchos mundos virtuales parecen vacíos cuando no hay suficientes usuarios conectados; los agentes ayudan a mantener la sensación de vida constante.
Juegos como Axie Infinity ya convivían con scripts automatizados, pero los agentes de 2025 van varios pasos más allá: pueden diseñar estrategias y competir en tiempo real. En la comunidad se habla de desarrollar agentes entrenados con técnicas de reinforcement learning capaces de dominar juegos on-chain, lo que podría desembocar en competiciones IA vs IA registradas en blockchain (un nuevo tipo de e-sport, similar a los torneos de ajedrez entre máquinas, pero con tokens en juego). Ya hay primeros experimentos en los que agentes aprenden a jugar a juegos de cartas coleccionables sobre blockchain, con resultados que empiezan a llamar la atención del sector.descubrimiento de combinaciones de cartas inéditas que los jugadores humanos no habían encontrado. Este tipo de exploración puede enriquecer el metajuego e incluso ayudar a los desarrolladores a detectar si ciertos activos están excesivamente desequilibrados.
En resumen, en gaming, los agentes de IA actúan a la vez como asistentes y como oponentes: pueden automatizar las tareas más tediosas para los jugadores (farmear tokens, repetir misiones rutinarias) o integrarse en el propio tejido del juego (NPC inteligentes, eventos dinámicos). La visión final es la de juegos que funcionan en gran medida de forma autónoma, con contenido y personajes generados y gestionados por IA, algo muy alineado con el espíritu descentralizado: imaginar un mundo de juego que siga evolucionando aunque el equipo desarrollador original se retire, porque son los agentes de IA quienes lo mantienen vivo y atractivo.
Todavía es pronto, pero el primer trimestre de 2025 dejó entrever cómo los agentes de IA pueden transformar el gaming Web3 en una experiencia más autónoma e inmersiva, donde no todos los personajes con los que interactúas son humanos, pero aun así resultan relevantes y aportan valor al ecosistema.
Principales plataformas, proyectos y tokens de agentes de IA que lideran el sector

Con el despegue de la narrativa de los agentes de IA, determinadas plataformas y proyectos se han consolidado como la columna vertebral de este nuevo ecosistema, cada uno aportando piezas distintas: desde infraestructura básica hasta tokens muy demandados por los inversores. A continuación, algunos de los actores clave y tokens que marcaron el espacio de agentes de IA en el primer trimestre de 2025:
- Virtuals Protocol (VIRTUAL): Frecuentemente señalado como el epicentro del boom de los agentes de IA, Virtuals es una plataforma descentralizada (lanzada en 2021) diseñada para crear, desplegar y monetizar agentes de IA on‑chain. Virtuals ofrece un marco denominado GAME (Generative Autonomous Multimodal Entities) para construir agentes con muy poco código, a partir de componentes modulares. En la práctica, los usuarios pueden diseñar un agente de IA (definir su misión, conectar modelos de IA de lenguaje o visión, establecer permisos y presupuesto) y luego acuñarlo como un token ERC‑20 dentro de Virtuals. Cada token de agente representa una participación/instancia de ese agente. Esta innovación de agentes de IA tokenizados es crucial: permite que los agentes se posean, negocien y desarrollen sus propias microeconomías. Si un agente se vuelve popular o rentable, aumenta la demanda de su token y, con ello, el beneficio potencial para sus tenedores. Virtuals también introdujo un modelo de co‑propiedad, que posibilita que varios desarrolladores colaboren en un agente y compartan sus ingresos, distribuidos mediante reglas on‑chain.
Entre finales de 2024 y enero de 2025, Virtuals registró un crecimiento explosivo. Su token nativo, VIRTUAL, se revalorizó en torno a un 850 %, marcando un máximo histórico en enero y cotizando en torno a 1,22 dólares, con casi $800M de capitalización en el momento de la publicación. Esto lo situó como el segundo mayor token vinculado a agentes de IA por valor de mercado. El rally vino impulsado por hitos relevantes del ecosistema: el lanzamiento, sobre Base (la red de Coinbase), de funciones de co‑propiedad, y varios agentes construidos en Virtuals que se hicieron virales en el ámbito del entretenimiento (como la ya citada vocalista virtual Luna). Además, Virtuals funciona como un launchpad de IA: proyectos como CLANKER, VVAIFU y MAX utilizaron Virtuals para lanzar sus agentes, contribuyendo a generar más de $60 millones en ingresos para el protocolo. En pocas palabras, Virtuals es para los agentes de IA lo que Ethereum fue para los tokens de la era ICO: la plataforma de referencia donde se concentra la innovación, y que a su vez captura valor en su token y su red.
- ai16z (token AI16Z): Este proyecto llamó la atención tanto por su guiño irónico a un histórico del venture capital como por su modelo pionero de DAO gobernada por IA. Lanzado a finales de 2024, ai16z desplegó un agente de IA (apodado “Marc”, en referencia a Andreessen) como cabeza operativa de un fondo de venture descentralizado. El agente utiliza el framework multi‑agente Eliza para coordinar decisiones entre plataformas, manteniendo una estrategia coherente. El token AI16Z cumple una doble función de gobernanza y utilidad: los tenedores votan propuestas y el token se emplea en las transacciones internas del ecosistema. El proyecto fijó además un parámetro económico relevante: una emisión máxima de 1.100 millones de tokens, y ofreció una rentabilidad de staking elevada (~31,4 % TAE) a través del ai16zPOOL para incentivar la participación.
En enero de 2025, la capitalización de ai16z se disparó hasta los 2.000 millones de dólares, reflejando un interés masivo. El proyecto demostró que la comunidad está dispuesta a respaldar financieramente el concepto de un fondo gestionado por IA, confiando en que un algoritmo identifique —y potencialmente ejecute— inversiones en startups u oportunidades de trading. El éxito de ai16z también subrayó la naturaleza multichain de los agentes de IA: el proyecto opera sobre Solana, prueba de que este movimiento no se limita a Ethereum ni a una única red. El alto rendimiento de Solana probablemente facilita al agente de ai16z ejecutar operaciones de alta frecuencia cuando es necesario. En conjunto, ai16z se posiciona como una prueba de concepto de que pueden existir organizaciones autónomas en las que una IA ejerce de facto como “CEO”, a las que la comunidad cripto está dispuesta a asignar un valor significativo.
- Fetch.ai / Artificial Superintelligence Alliance (FET): No todos los protagonistas son recién llegados en 2025. Fetch.ai (FET) lleva varios años desarrollando un framework y una red para agentes de IA. En 2025, Fetch.ai se alió con SingularityNET y Ocean Protocol para crear la denominada Artificial Superintelligence Alliance (ASI Alliance). El objetivo es combinar fortalezas: SingularityNET aporta su experiencia en marketplaces descentralizados de IA e investigación de AGI, Fetch.ai contribuye con su tecnología de agentes y herramientas (como su plataforma DeltaV basada en agentes) y Ocean suministra la infraestructura de datos y los mercados de datasets para entrenar modelos de IA. Conjunto, la alianza se sitúa en primera línea del desarrollo de IA descentralizada. En el ámbito de los agentes cripto, la alianza —y en particular la tecnología de Fetch.ai— proporciona los cimientos para que los agentes sean más inteligentes e interoperables entre redes.
El token FET fue señalado como el token de agente de IA con mayor capitalización de mercado en ese momento, lo que indica que había superado incluso a Virtuals en valor a cierre del primer trimestre. (De hecho, FET y AGIX, el token de SingularityNET, experimentaron fuertes repuntes al calor de la narrativa de IA en general). La meta de la alianza de avanzar hacia una AGI (Inteligencia Artificial General) descentralizada es un objetivo de muy largo plazo, pero mientras tanto sus plataformas ya se usan para agentes prácticos: desde optimización logística hasta oráculos predictivos en DeFi. El producto Predictoor, de Ocean, que procesó $800M en volumen de datos en su marketplace en apenas seis meses, ilustra la escala a la que operan estas infraestructuras, suministrando información valiosa a los agentes de IA. En conjunto, la ASI Alliance y el token FET representan la vertiente más enfocada en infraestructura e investigación dentro de los agentes de IA en cripto: menos impulsada por el ruido de mercado y más por aportar tecnología de base y, potencialmente, los modelos de IA más avanzados sobre los que otros podrán construir.
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OriginTrail (TRAC): A primera vista, OriginTrail se orienta a la cadena de suministro y a datos Web3, no a agentes de IA. ¿Por qué se incluye entonces entre los “tokens de agentes de IA a seguir”? La razón es que unos buenos datos son el combustible de una buena IA. El grafo de conocimiento descentralizado de OriginTrail y su plataforma de datos verificables pueden funcionar como infraestructura básica para agentes de IA que requieran información confiable. Por ejemplo, un agente de IA orientado a optimizar cadenas de suministro empresariales podría consumir datos autenticados a través de OriginTrail para tomar decisiones. Las alianzas de OriginTrail con grandes corporaciones (Oracle, BSI, etc.) apuntan a que su capa de datos puede nutrir la automatización impulsada por IA en esos sectores. El token TRAC se utiliza para hacer staking, incentivar la provisión de datos y garantizar su integridad en la red. A medida que los agentes de IA asumen tareas como verificar el origen en la cadena de suministro o automatizar la logística —dos ámbitos donde la combinación IA + blockchain tiene un encaje claro—, un proyecto como OriginTrail se vuelve infraestructura crítica. A cierre del primer trimestre de 2025, el papel de TRAC ya estaba reconocido y mantenía una capitalización de mercado sólida (inferior a la de las plataformas de agentes más mediáticas, pero vista como una apuesta estructural a largo plazo). Con un suministro máximo de 500 millones de tokens y una tokenómica diseñada para impulsar el uso dentro de la red, TRAC está bien posicionado si los agentes de IA se expanden hacia casos de uso empresariales reales que requieran datos verificables y fácilmente consultables, en su intento de convertirse en el “Google de Web3”, como plantea el proyecto, algo que los agentes de IA aprovecharían intensamente para consultar su grafo de conocimiento.
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Otros nombres a vigilar: Empiezan a destacar también otros proyectos: ChainGPT ha lanzado agentes de IA orientados al análisis on‑chain e incluso a la generación de contenido humorístico (según una publicación en LinkedIn, presentó un segundo agente de inteligencia de mercado que actúa también como “cómico” de Web3 para aumentar el engagement). BULLY se cita como ejemplo de “AI Agent meme coin”, uniendo la narrativa de IA con la cultura meme dentro del ecosistema de Virtuals. Aunque quizá no destaquen por su innovación técnica, este tipo de agentes‑meme atraen comunidad y liquidez con rapidez, a cambio de un riesgo elevado. En paralelo, existe una categoría más amplia de proyectos cripto centrados en IA (como Cortex, Numerai, etc.) que no son propiamente agentes, pero están relacionados. Y, de forma significativa, algunos protocolos cripto ya consolidados han empezado a incorporar integraciones de IA: a finales del primer trimestre ya había señales de que plataformas como Uniswap exploraban asistentes de interfaz impulsados por IA, lo que indica hasta qué punto la integración de agentes inteligentes está permeando el conjunto del ecosistema.Es posible que los grandes actores adopten tecnología de agentes sin necesidad de emitir su propio token.
Principales tendencias y tecnologías que impulsan los agentes de IA
A finales de 2024 y en el primer trimestre de 2025 confluyeron varias tendencias y avances tecnológicos que han disparado la adopción de agentes de IA en cripto. Entender este contexto ayuda a ver por qué está ocurriendo ahora y hacia dónde puede evolucionar:
El “momento iPhone” de la IA: modelos avanzados y auge del código abierto
Los agentes de IA se han beneficiado enormemente de la rápida mejora en las capacidades de los modelos. Muchos expertos describen finales de 2024 y comienzos de 2025 como el “momento iPhone” de la IA: el punto en el que la tecnología se vuelve lo bastante potente y fácil de usar como para desencadenar una adopción masiva. Dos hitos fueron especialmente relevantes:
- Los modelos de lenguaje masivo (LLM) alcanzan un nuevo nivel: Con GPT‑4 de OpenAI (apodado “o1” en algunos círculos) marcando el listón, la comunidad open source respondió con modelos como Llama 2 y, después, DeepSeek‑R1. Este último, desarrollado por la startup china DeepSeek, ofreció un rendimiento comparable al de los grandes modelos estadounidenses, pero a una fracción del coste operativo. En enero de 2025, DeepSeek‑R1 se lanzó con la promesa de ser entre 20 y 50 veces más barato de usar que el modelo equivalente de OpenAI. Es un cambio estructural: de repente, operar un agente de IA relativamente sofisticado se vuelve económicamente viable para muchos proyectos cripto que no pueden permitirse llamar a APIs carísimas miles de veces.
El análisis de Switchere sobre DeepSeek apuntaba que adoptar R1 puede ser clave para que las plataformas de agentes de IA reduzcan drásticamente sus costes y se centren en la utilidad real, no en el puro ruido de mercado (How DeepSeek May Affect AI Agent Tokens). Los proyectos reaccionaron rápido, integrando R1 o modelos similares; por ejemplo, una primera oleada de agentes de IA con modelos personalizados basados en DeepSeek salió al mercado como prueba de que se puede lograr alta performance a bajo coste (First Blockchain AI Agent Integrates Custom DeepSeek Model).
La lectura de fondo es clara: la IA ha dejado de ser el cuello de botella. La calidad del razonamiento, la comprensión del lenguaje y, hasta cierto punto, la multitarea están muy por encima de lo que permitían los modelos de 2022. Este “salto de inteligencia” posibilita que los agentes asuman tareas más complejas de forma autónoma (lo que los hace realmente útiles, no meros reclamos). Y, al mismo tiempo, democratiza el espacio: un equipo pequeño puede incorporar un modelo puntero sin arruinarse, apoyándose en frameworks abiertos sobre HuggingFace u opciones similares.
- Frameworks multimodales y especializados para agentes: En paralelo a los modelos, han aparecido marcos diseñados específicamente para el trabajo de los agentes. Por ejemplo, el framework Eliza permite simulaciones multiagente en las que cada agente mantiene su identidad y su base de conocimiento a través de distintos entornos. Técnicas como Chain‑of‑Thought (CoT) y Tree‑of‑Thoughts se han integrado en el razonamiento de los agentes para profundizar en la toma de decisiones. Esto les permite descomponer problemas en sub‑tareas (crítico para flujos complejos del tipo: “Analiza este nuevo token, determina si es un scam y diseña una estrategia de inversión”).
Los agentes también empezaron a usar Retrieval‑Augmented Generation (RAG) con bases de datos vectoriales, lo que les otorga memoria a largo plazo y capacidad de recuperar información relevante en tiempo real, en lugar de estar constreñidos por la ventana de contexto fija del LLM. En conjunto, estos avances hacen que los agentes de IA sean más inteligentes, fiables y eficaces en la acción en tiempo real que sus predecesores.
El resultado es tangible: en 2025 los agentes cripto verdaderamente autónomos se vuelven prácticos. Antes, un agente fallaba con frecuencia o devolvía información errónea por limitaciones del modelo. Ahora, con capacidades cercanas a GPT‑4 disponibles a bajo coste, los agentes pueden aproximarse al trabajo de un experto humano en dominios acotados. Esto ha animado a emprendedores y desarrolladores a probar agentes en todo tipo de nichos, con la confianza de que la capa de IA está a la altura.
Sistemas multiagente y orquestación
A medida que cada agente individual gana capacidad, emerge una tendencia clara: interconectarlos en sistemas multiagente para abordar procesos largos y complejos. En lugar de un único modelo “todoterreno”, se diseña un conjunto de agentes especializados que colaboran. La idea no es nueva en la investigación en IA, pero el cripto es un terreno especialmente propicio, ya que los agentes pueden transaccionar y coordinarse on‑chain con total transparencia.
En el primer trimestre de 2025 vimos diseños donde, por ejemplo, una plataforma DeFi despliega distintos agentes para funciones diferenciadas: uno especializado en monitorizar mercados de lending, otro en ejecutar refinanciaciones de deuda, otro en estrategias de yield farming, etc., bajo una estrategia global. La plataforma orquesta estos agentes como si fueran un equipo, a menudo con un agente “gestor” o un smart contract coordinador que alinea su actuación con el objetivo único del usuario.
Expertos del sector señalan expresamente que los flujos de trabajo multiagente orquestados son el siguiente gran salto de la IA en blockchain. Los inversores están poniendo el foco en equipos que construyen middleware y protocolos para coordinar enjambres de agentes. Esto incluye estandarizar cómo se comunican (quizá sobre un protocolo tipo libp2p o mediante eventos on‑chain), cómo se reparten tareas y cómo se resuelven conflictos cuando dos agentes proponen acciones distintas.
Una derivada concreta son los mercados de agentes de IA: un mercado abierto donde un agente puede “contratar” a otro para una sub‑tarea. En algunos escenarios de Virtuals ya se ha visto algo similar: un agente con presupuesto publica una petición (“Necesito una imagen para mi post, pago 0,01 ETH”) y otro agente, especializado en generación de imagen, la ejecuta. Todo automatizado. Es, en la práctica, la creación de una economía de servicios autónoma sobre blockchain. Algunos proyectos como HyperSDK (nombre hipotético a efectos ilustrativos) aspiran a ser la capa que permita este comercio entre agentes de forma robusta.
Otro pilar son los launchpads e incubadoras de agentes, ya comentados en el caso de Virtuals. La idea de un AI launchpad es industrializar el “go‑to‑market” de nuevos agentes, incluyendo su financiación (por ejemplo, un DAO o inversores que dotan de capital inicial la tesorería del agente) y la compartición de infraestructura. Varias iniciativas de launchpad – con tokens como CLANKER, VVAIFU, MAX – se han lanzado con foco en financiar y promocionar nuevas propuestas de agentes. El modelo busca crear un flywheel: si uno de los agentes incubados se convierte en un éxito masivo (por ejemplo, un bot de trading extremadamente útil), el token del launchpad y su reputación se revalorizan, atrayendo más talento y capital. El riesgo evidente es que necesitan un flujo constante de “proyectos blockbuster” para mantener el interés; si no, el ciclo puede desinflarse entre éxitos.
Por último, la medición y el benchmarking han ganado protagonismo: ¿cómo sabemos que el Agente A es mejor que el Agente B en una tarea concreta? Herramientas como el benchmark GAIA se han diseñado para evaluar agentes de IA en la resolución de problemas del mundo real. En uno de los resultados, el framework Eliza obtuvo alrededor de un 19,4% en GAIA; no es el máximo del sector, pero sí una demostración sólida de su utilidad para casos de uso Web3. Este tipo de métricas guía las mejoras técnicas y ofrece a los inversores un criterio para distinguir entre innovación real y simple narrativa de marketing.
En suma, los sistemas multiagente y su orquestación están haciendo que los agentes de IA sean escalables y modulares. En lugar de un único generalista, la tendencia apunta a equipos de especialistas coordinados para maximizar el rendimiento global, muy similar a cómo operan las organizaciones humanas complejas, pero con “empleados” que son programas de IA. El primer trimestre de 2025 ha sentado las bases con frameworks y launchpads, y todo apunta a que la dinámica se acelerará a medida que aparezcan casos de éxito visibles.
Integración más profunda con la tecnología blockchain (DeFi, smart contracts, oráculos)
Los agentes de IA no despegarían sin las piezas de infraestructura blockchain que les permiten pasar a la acción. Una tendencia clara en el primer trimestre es la integración creciente de los agentes con distintos componentes del stack cripto, para habilitar operaciones más eficientes y seguras:
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Oráculos y data feeds más inteligentes: Los agentes viven de los datos, y proyectos como API3 y Chainlink han empezado a adaptar sus servicios de oráculo a las necesidades de la IA. Un agente puede requerir un feed personalizado que combine no sólo precios, sino índices de volatilidad, métricas de sentimiento social, etc. Las redes de oráculos han comenzado a ofrecer productos de datos compuestos a los que los agentes pueden suscribirse on‑chain, pagando en tokens por actualización. La relación es bidireccional: algunos agentes de IA se emplean para reforzar la seguridad de los oráculos, por ejemplo, en experimentos de Chainlink que usan IA para detectar en tiempo real datos atípicos o intentos de manipulación, actuando como un “perro guardián” algorítmico.
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Carteras con smart contracts y account abstraction: El auge de la account abstraction (ERC‑4337) en Ethereum ha facilitado el uso de carteras inteligentes programables con políticas. Muchos agentes de IA que gestionan fondos operan a través de estas smart wallets, lo que les permite ejecutar secuencias complejas del tipo “si se cumple la condición X, firma la transacción Y”. La account abstraction también habilita mecanismos como las comisiones patrocinadas: un agente puede tener una dirección “sponsor” que paga el gas, de modo que no necesita gestionar ETH de forma explícita para cubrir comisiones, lo que simplifica su operativa. Asimismo se han extendido los meta‑transactions, en los que el agente envía un “intento” y otro servicio asume el coste de gas para ejecutarlo, mejorando la experiencia de usuario al permitir que los agentes actúen en su nombre sin requerir aprobaciones constantes en tiempo real.En la práctica, la infraestructura blockchain se está reconfigurando para que las transacciones impulsadas por IA se ejecuten de forma mucho más fluida.
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Cadenas y protocolos específicos para agentes de IA: Gana tracción la idea de las “Agent Chains”: cadenas o subredes optimizadas para la actividad de agentes de IA. Por ejemplo, redes que priorizan finalización rápida y alto rendimiento, permitiendo que los agentes interactúen de manera constante sin sufrir latencias elevadas ni comisiones prohibitivas. Algunos proyectos han insinuado el lanzamiento de sidechains diseñadas ex profeso para alojar enjambres de agentes de IA, con soporte nativo a nivel de consenso para sus protocolos de comunicación. Aunque en el primer trimestre ninguna de estas iniciativas se puso en producción, el concepto está sobre la mesa y podría materializarse más adelante en 2025.
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Modelos de token deflacionarios o ligados al uso real: En las plataformas de agentes se consolida un enfoque de tokenomics que vincula el valor del token con la actividad de la red. En el caso de Virtuals, por ejemplo, el token se apreció a medida que crecía el número de agentes y co‑propietarios, ya que aumentaba la necesidad de utilizar o quemar VIRTUAL en forma de comisiones. Otro diseño frecuente consiste en exigir el staking del token nativo para crear o ejecutar un agente, garantizando así que haya “skin in the game” y desincentivando la proliferación de agentes basura. Los tokens de agentes de IA adoptan cada vez más modelos donde la demanda de token escala con el número de agentes activos y el éxito económico de estos, en lugar de depender únicamente de la especulación. Es un patrón heredado de DeFi (donde, por ejemplo, el token de un DEX captura parte del valor procedente de las comisiones de trading) y busca responder a la crítica del puro “hype” incorporando utilidad real desde el diseño.
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Marcos de seguridad y entornos aislados: Consciente del riesgo de otorgar a código controlado por IA acceso directo a fondos, parte del ecosistema está implementando sandboxes y mecanismos de protección para agentes. Un ejemplo son las carteras inteligentes específicas de agentes, con reglas del tipo: no se puede transferir más de X al día sin aprobación multisig, o interruptores de emergencia que bloquean operaciones ante comportamientos anómalos. Estas medidas se han debatido de forma intensa en los círculos de ciberseguridad, con el objetivo de evitar que una IA comprometida o maliciosa pueda vaciar posiciones de forma instantánea. Además, las herramientas de auditoría se están extendiendo a la lógica de los agentes de IA: no solo se revisa el smart contract, sino también las estrategias o incluso los datos de entrenamiento, para detectar posibles puertas traseras. Es un ámbito todavía incipiente, pero clave para trasladar la cultura de seguridad de la blockchain al terreno de los agentes de IA.
En síntesis, la tecnología blockchain y los agentes de IA están coevolucionando: la cadena aporta las vías y los rieles de protección sobre los que operan los agentes, mientras que la explosión de uso de estos agentes está influyendo en el diseño de nuevas funciones y protocolos (más flexibles, más seguros, con mayor disponibilidad de datos). Este ciclo virtuoso es uno de los vectores que hace que la llamada “Agentic Web” empiece a parecer un escenario plausible.
Fenómeno comunitario y cultural: memes, hype y educación
Ningún ciclo cripto está completo sin su capa cultural. El auge de los agentes de IA no se ha producido en un vacío puramente tecnológico; ha venido acompañado de comunidad, memes y narrativa.
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El poder memético: La idea de “agentes autónomos” se presta al meme y a la personificación. En X (Twitter), usuarios cripto bromean con “AI degens” comprando shitcoins a las tres de la mañana o con agentes “haciendo la obra de Dios” spameando memes (como hizo Truth Terminal). Aparecieron memecoins que se subieron a la ola de los agentes: tokens sin IA real detrás, pero con nombres cargados de buzzwords de inteligencia artificial para atraer flujo, al estilo de lo que ocurrió en su día con cualquier token que incluyera “Inu” durante las manías de memecoins. Varios análisis apuntan a que se ha atravesado ya una fase de hype puramente memético. Proyectos como BULLY (el memecoin del ecosistema Virtuals) ilustran cómo los memecoins de agentes de IA prosperan gracias al empuje comunitario y a su “trendiness”, con un potencial viral muy elevado. Aunque la mayoría de estos activos probablemente no sobreviva a largo plazo, sí han multiplicado la visibilidad del concepto: incluso el trader ocasional ya sabe que “AI agent” es una palabra de moda, retroalimentando el interés.
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Educación y accesibilidad: Un efecto colateral positivo es que muchos proyectos de agentes de IA han apostado por formar a sus usuarios en cripto y en IA. Dado que un agente suele presentar una interfaz conversacional, la curva de aprendizaje se suaviza: el recién llegado puede preguntar directamente al agente cómo funciona el staking o cómo usar una plataforma DeFi, sin necesidad de leer decenas de documentos técnicos. Esta capa de asistencia integrada reduce significativamente la barrera de entrada: a medida que más protocolos incorporan agentes de IA como front‑end o como soporte, es más sencillo para un usuario no especializado interactuar con servicios cripto. Si la tendencia continúa, podría ser un vector importante de adopción masiva (imaginar cada wallet con un tutor de IA y cada DApp con un guía conversacional integrado deja de ser ciencia ficción).
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Código abierto y desarrollo comunitario: El movimiento de agentes de IA nace con un fuerte ADN open source. Los equipos comparten planos de agentes, plantillas de estrategias e incluso “personalidades” de agentes que otros pueden reutilizar y adaptar. Comunidades en Reddit (como r/Build_AI_Agents) y en Discord se han convertido en foros activos para colaborar, intercambiar trucos sobre qué modelos o prompts funcionan mejor para determinadas tareas, o cómo integrar un agente con contratos de Uniswap, etcétera. Esta cultura de colaboración acelera el desarrollo: los avances técnicos se difunden e iteran con rapidez. Y, al igual que en el propio cripto, la innovación está muy distribuida: no la controla un único actor, sino que es una carrera descentralizada con multitud de contribuyentes independientes.
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La regulación entra en escena: Aunque aún no puede hablarse de una tendencia consolidada, a finales del primer trimestre empezó a crecer el debate regulatorio. Los supervisores han comenzado a preguntarse cómo encajan los agentes de IA en los marcos legales existentes. ¿Son asesores de inversión? ¿Necesitan sus creadores licencias si el agente gestiona patrimonio de terceros? ¿Quién responde si un agente provoca pérdidas significativas? Estas cuestiones se han tratado en paneles y tribunas especializadas. A falta de normas concretas, parte del ecosistema se prepara ya para ese escenario: algunas plataformas han empezado a aplicar KYC a los agentes o a restringir ciertas funcionalidades según jurisdicción. La narrativa se desplaza lentamente del “salvaje oeste” hacia modelos algo más conscientes del cumplimiento, especialmente en el segmento de agentes que gestionan volúmenes importantes de capital.
En conjunto, más allá de la tecnología, la ola de agentes de IA es también un fenómeno social. Ha capturado la imaginación tanto de desarrolladores que la ven como el futuro de la automatización, como de creadores de memes que la explotan como la última moda para divertirse (y tratar de ganar dinero rápido). Esta mezcla de euforia, memes y entusiasmo genuino, filtrada poco a poco por la educación y la reflexión sobre responsabilidades y riesgos, ha marcado el tono del primer trimestre de 2025 en la comunidad cripto.
Riesgos, retos y críticas del boom de los agentes de IA
El auge de los agentes de IA en cripto ha sido vertiginoso, pero llega acompañado de riesgos y desafíos que han generado debates intensos durante el primer trimestre de 2025. Evaluarlos es clave para tener una visión equilibrada del fenómeno.
Riesgos técnicos: calidad de datos, seguridad y fiabilidad
Los agentes de IA son tan sólidos como los datos y el código sobre los que operan. Uno de los riesgos principales es la calidad y fiabilidad de la información. Si el agente consume datos erróneos u obsoletos, puede tomar decisiones desastrosas. Un feed de precios con retraso, por ejemplo, puede inducir al agente a comprar o vender a niveles inadecuados; o puede emitir recomendaciones basadas en rumores ya desmentidos. En el primer trimestre se registraron algunos incidentes menores de agentes que difundieron información falsa (como afirmar que una blockchain se había detenido cuando no era así, tras leer un artículo desactualizado). Garantizar que los agentes accedan a datos precisos y actualizados es un desafío mayúsculo, especialmente en un entorno descentralizado. Entre las soluciones propuestas se incluyen el uso de múltiples fuentes (si cinco feeds coinciden en un precio, es más probable que sea correcto) y mecanismos de verificación cruzada (por ejemplo, que un agente consulte a un segundo agente para contrastar una respuesta). Aun así, el riesgo no desaparece: la desinformación generada por IA es una preocupación real, sobre todo si los usuarios tienden a confiar ciegamente en la salida del agente.
La seguridad es otro frente crítico. Por diseño, muchos agentes pueden custodiar y transferir valor, lo que los convierte en objetivos atractivos. Un agente de IA comprometido puede tener consecuencias catastróficas: si un atacante obtiene su clave o manipula su lógica, podría drenar fondos con rapidez. También existe el vector de phishing o ingeniería social a través de los propios agentes: un actor malicioso podría inducir a un agente a revelar información sensible o ejecutar acciones no autorizadas mediante entradas cuidadosamente diseñadas, en una variante de los ataques de prompt injection que ya se han observado en chatbots. Expertos en seguridad vienen advirtiendo de que los agentes que manejan credenciales de wallet son objetivos prioritarios y requieren defensas robustas. Entre las buenas prácticas que se están discutiendo figuran la encriptación de todas las comunicaciones del agente, una estricta segmentación de permisos (incluso si se compromete, el agente no debería poder hacerlo “todo”; se le concede solo el mínimo necesario) y auditorías periódicas tanto del código como del modelo de IA en busca de vulnerabilidades. Es un terreno muy nuevo y los marcos de ciberseguridad aún van por detrás, lo que alimenta la sensación de que es cuestión de tiempo que se produzca un incidente grave si no se refuerzan estos controles.
La fiabilidad también está en cuestión cuando los agentes se enfrentan a situaciones límite o consultas que se salen de su distribución de entrenamiento. Incluso los modelos avanzados pueden fallar en casos de borde o consultas complejas. Un ejemplo típico: preguntar a un agente por matices legales sobre cripto en una jurisdicción específica; es probable que no responda de forma correcta o que directamente no pueda hacerlo. O interpretar mal una instrucción ambigua y ejecutar una acción no deseada. Esta “comprensión limitada de consultas complejas” se reconoce ya como un riesgo. Por ahora, las mitigaciones pasan por acotar de forma muy clara el ámbito de actuación del agente (no pedir a un bot de trading que resuelva dudas fiscales, por ejemplo) y ofrecer siempre una vía de escalado a soporte humano o intervención manual. Algunas plataformas incluso incorporan preguntas de validación del tipo “¿Estás satisfecho con la respuesta? Sí/No” al término de la interacción, para detectar errores y ajustar el comportamiento de los agentes con rapidez.Otro riesgo clave es el sobreajuste y la falta de capacidad de generalización: un agente puede comportarse bien en condiciones normales y colapsar ante un evento de “cisne negro” porque nunca vio nada parecido en su fase de entrenamiento. En cripto, donde los episodios extremos son frecuentes, esto es especialmente delicado. De ahí la importancia de incorporar módulos de gestión de riesgos o “circuit breakers” que detengan al agente cuando el mercado se sale radicalmente de los rangos previstos.
Dependencia excesiva y supervisión humana
Con cualquier sistema automatizado existe el peligro de que los usuarios le otorguen una confianza ciega. La sobre‑dependencia de agentes de IA puede derivar en complacencia. Si los inversores delegan todas las decisiones en los agentes sin entender su lógica, quedarán expuestos cuando el modelo falle. Un ejemplo típico: el agente recomienda mantener un determinado token en plena caída de mercado; un usuario inexperto puede aceptar la indicación sin cuestionarla y acumular pérdidas severas, donde un inversor veterano quizá habría reducido exposición. Ya circulan anécdotas de traders novatos que siguieron a bots de IA en determinadas operaciones y acabaron atrapados cuando el mercado giró bruscamente (con grupos de Telegram creados para copiar los movimientos de un agente concreto, muy en la línea del copy‑trading de “gurús” humanos).
El reto pasa por mantener a las personas “en el circuito” de forma adecuada. ¿Cómo evitar la confianza ciega? Los expertos recomiendan tratar a los agentes de IA como asistentes, no como jefes. La guía de Botpress aconseja usar los agentes como herramientas complementarias, no como asesores únicos, y combinar siempre sus señales con análisis propio. Algunas plataformas lo refuerzan por diseño: para decisiones críticas, el agente puede limitarse a recomendar y exigir que el usuario pulse confirmar, o al menos ofrecer esa opción. Claro que esto reduce el atractivo de la automatización total. Es un equilibrio delicado. Durante el primer trimestre, muchos de los early adopters eran usuarios tecnológicamente sofisticados que vigilaban de cerca el comportamiento de sus agentes; pero a medida que entren perfiles más masivos (quizá atraídos por la promesa de “que la IA lo haga todo por mí”), el riesgo de dependencia acrítica aumenta.
También emerge una vertiente más filosófica: la responsabilidad por las decisiones. Si un agente de IA en una DAO vota en una dirección que acaba siendo desastrosa, la comunidad puede culpar al agente o a sus creadores. Pero al tratarse de un sistema “autónomo”, la atribución de culpa se vuelve difusa. En el caso de agentes personales, si pierden tu dinero, en rigor es responsabilidad del propio usuario por haberlos empleado; sin embargo, desde la óptica de experiencia de usuario, es un trago amargo, y no es descabellado pensar en demandas de seguros o garantías sobre el desempeño de los agentes, algo que hoy apenas existe.
Hype vs realidad: ¿es sostenible la tendencia?
Cripto ha vivido múltiples ciclos de euforia, y los escépticos sostienen que los agentes de IA son simplemente el nuevo eslogan de moda. De hecho, hacia marzo de 2025 ya se percibía cierto enfriamiento tras el frenesí inicial. Un análisis apunta que, tras la primera oleada de proyectos de agentes de IA en 2024, se produjo una rápida dilución de liquidez a comienzos de 2025: surgieron tantos proyectos que el dinero de los inversores se dispersó enormemente. Muchos tokens se dispararon y luego se hundieron a medida que los especuladores saltaban al siguiente tema de moda, un patrón muy parecido al de la era ICO o al “DeFi summer”.
El gran desafío ahora es pasar del hype a la tracción real. El artículo sugiere que entramos en una fase más madura, centrada en ingresos y desempeño del producto, en la que solo sobrevivirán aquellos proyectos de agentes que aporten valor tangible y flujos de caja relativamente estables. Eso implica que muchos de los proyectos actuales se irán apagando, en un proceso de consolidación. Es probable que el primer trimestre haya sido el pico de euforia; el segundo y tercer trimestre podrían traer lecciones duras (algunos agentes quemarán capital, algunos tokens se irán prácticamente a cero al no poder cumplir con la tecnología prometida).
No faltan voces críticas que señalan que, pese a todo el discurso, muchos agentes de IA aún no están ofreciendo resultados realmente disruptivos. ¿Las carteras gestionadas por IA baten de forma sostenida al mercado? ¿Los “gobernadores” de DAOs basados en IA toman decisiones claramente mejores que los humanos? La evidencia sigue siendo escasa o meramente anecdótica. Algunos early users han reportado ganancias modestas o ciertas mejoras operativas, pero nada que un equipo humano competente no pudiera replicar. Esto ha alimentado el debate: ¿la narrativa de los agentes de IA va por delante de la realidad? En palabras de algunos foros cripto: “¿No es solo automatización DeFi con un nombre más glamuroso?”. Los defensores replican que estamos aún en una fase temprana, y que la tecnología de agentes mejorará de forma exponencial (sobre todo con modelos de IA más potentes y aprendizaje acumulado de errores). Pero para convencer al mercado más amplio, harán falta éxitos visibles y sostenidos.
Otro frente crítico es el de la tokenomics y la captura de valor. Los detractores preguntan: bien, tienes un token de agente de IA, pero ¿qué derecho económico otorga exactamente? Si el agente tiene éxito, ¿ese token capta valor o flujos de caja, o es puro instrumento especulativo? En muchos casos, el token apenas tiene una utilidad difusa (gobernanza, reputación, “acceso”), sin un vínculo claro con el rendimiento del agente. Los proyectos más sofisticados, como vimos, tratan de ligar la demanda del token al uso efectivo del agente, pero no todos lo hacen. Si demasiados tokens de agentes se demuestran puro humo sin sustancia, todo el segmento quedará estigmatizado. Ya a cierre del primer trimestre se vieron tokens que salieron al mercado montados en el hype (sin producto funcional) y perdieron un 80‑90 % de su valor en pocas semanas.
En el fondo, la cuestión de sostenibilidad está en el centro del debate: ¿podrán los agentes de IA estar a la altura de las expectativas? El consenso de las voces más prudentes es que sí, pueden ser revolucionarios, pero hará falta depurar mucho ruido. Es una dinámica similar a la burbuja puntocom: tras el pinchazo, emergieron los verdaderos gigantes de internet. Es probable que veamos una “burbuja de agentes de IA” desinflarse, pero eso no invalida el concepto; solo barre los excesos.
Dilemas éticos y frentes regulatorios
A medida que los agentes de IA ganan autonomía, surgen cuestiones éticas de calado. Si a un agente se le programa para maximizar beneficio, ¿podría incurrir en conductas reprobables (como esquemas de pump and dump o la explotación de vacíos de mercado que dañan a terceros)? Cabe imaginar un agente de trading que descubre cómo manipular el precio de un token de baja capitalización en su beneficio, replicando lo que haría un “trader deshonesto” pero sin ningún freno moral. O un agente que inunda redes y foros de desinformación para influir en el sentimiento de mercado (algunos apuntan que el agente Truth Terminal promoviendo un memecoin fue una versión suave de este fenómeno). Existe el riesgo de que los agentes de IA amplifiquen actividades maliciosas si no se les imponen límites claros. De ahí las propuestas de fijar pautas o restricciones en lo que estos agentes pueden hacer, quizá codificadas en su propia lógica (una suerte de “leyes de Asimov” adaptadas a las finanzas cripto).
En el plano regulatorio, se están examinando varios ángulos:
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Regulación financiera: si un agente de IA ofrece asesoramiento de inversión o gestiona un fondo, ¿debería registrarse como asesor financiero o gestor de activos? La normativa actual no contempla entidades no humanas en esos roles. Es probable que los supervisores intenten hacer responsables a los creadores u operadores del agente bajo los marcos vigentes. Por ejemplo, la SEC podría argumentar que detrás de un fondo gestionado por IA siempre existe una “persona controladora” (el equipo desarrollador) obligada a cumplir la regulación. La zona gris es evidente, pero se pondrá a prueba en cuanto un fondo manejado por agentes provoque pérdidas significativas a inversores minoristas.
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Responsabilidad y personalidad jurídica: algunos juristas plantean que los agentes altamente autónomos podrían requerir un estatus similar al de la personalidad jurídica corporativa, de modo que puedan ser demandados o suscribir contratos. Es, por ahora, una discusión muy embrionaria. De momento, la realidad es que alguien —el desarrollador, el usuario final o la propia DAO que “posee” el agente— será considerado responsable de sus actos. Esta inseguridad jurídica puede frenar ciertas aplicaciones: por ejemplo, una institución de finanzas tradicionales puede dudar antes de integrar un agente cripto de IA por la falta de claridad sobre quién responde si algo sale mal.
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AML/KYC: un agente de IA puede utilizarse para mover fondos de manera que se oculte quién está realmente detrás. Los reguladores temen que se conviertan en fachadas para el blanqueo de capitales. Algunos exchanges que listaron tokens de agentes en el primer trimestre empezaron a pedir información sobre si las tesorerías asociadas al token están debidamente identificadas y cumplen KYC. Si un agente de IA controla un volumen significativo de activos, ¿necesitará una identidad verificada o cumplir con la “travel rule” en transferencias de gran importe? Son cuestiones de cumplimiento que inevitablemente saldrán a la luz. En un Twitter Spaces, un VC apuntaba que los agentes de IA sobre blockchain tendrán que encontrar casos de uso eficientes que, además, encajen en el perímetro regulatorio (Blockchain needs efficient use cases for AI agents: X Spaces recap with VCs), sugiriendo que los agentes que operen sin freno enfrentarán restricciones severas.
En conjunto, aunque el primer trimestre de 2025 estuvo dominado por el desarrollo y el entusiasmo, todas estas objeciones y retos han sido un trasfondo constante para los equipos más serios. La forma en que la comunidad aborde la seguridad de datos, la correcta supervisión, la gestión del hype y la adaptación al marco legal marcará si los agentes de IA pasan de ser una moda a convertirse en una pieza estructural y fiable del ecosistema cripto.
Perspectivas para los agentes de IA en cripto (resto de 2025 y más allá)
Superada la fase de arranque del primer trimestre, la gran incógnita es: ¿qué viene ahora para los agentes de IA en el universo cripto? El panorama para lo que queda de 2025 es de optimismo cauteloso, con varios ejes a seguir de cerca:
Hacia una “Web Agéntica”: más autonomía y ubicuidad
Figuras del sector como Jansen Tang, de Virtuals, imaginan en el horizonte una “Agentic Web”: un escenario en el que los agentes de IA gestionan una parte sustancial de las transacciones y servicios digitales. El cambio sería profundo: hacia finales de 2025 podría ser normal que tu agente personal de IA coordine con otros agentes para tareas como gestionar tu cartera multichain, optimizar la refinanciación de un préstamo cripto, programar tus votaciones en DAOs mientras estás de vacaciones o incluso operar una tienda de comercio electrónico que acepte pagos en cripto en tu nombre. Todas estas interacciones agente‑agente y agente‑humano quedarían aseguradas y registradas en blockchain, aportando transparencia y trazabilidad que hoy no existen en la mayoría de sistemas de IA de tipo “caja negra”.
Este escenario aún no es una realidad, pero…Aunque la visión completa aún parece cosa de décadas, sus defensores sostienen que algunos de sus componentes podrían estar a solo meses de distancia. Ya vemos los primeros indicios: agentes de finanzas personales, agentes para mercados de NFT, etc. Hacia finales de 2025 podríamos empezar a ver agentes integrados en las apps cripto de uso cotidiano. Por ejemplo, tu wallet podría incluir una pestaña de “asistente de IA” capaz de ejecutar órdenes sobre todas tus apps DeFi desde una única interfaz. Los exchanges podrían ofrecer rebalanceos de cartera guiados por IA como un servicio adicional. Es probable que parte de esto se despliegue a medida que aumente la competencia: quien logre ofrecer el asistente de IA más inteligente y seguro tendrá una ventaja clara en captación de usuarios.
La expectativa es que los agentes acaben siendo tan habituales como los smart contracts, actuando como una capa superior que añade inteligencia a estos contratos. Y a medida que se multipliquen, empezarán a interactuar entre sí con mayor frecuencia. Podríamos ver comportamientos emergentes: grupos de agentes que cooperan para gestionar, por ejemplo, un hedge fund descentralizado, o agentes de distintos proyectos negociando permutas de liquidez entre protocolos sin intermediación humana.
Foco en la Utilidad y el Valor Demostrable
El ruido mediático probablemente dará paso a una mentalidad de “enséñame resultados”. El resto de 2025 debería aportar claridad sobre qué proyectos de agentes de IA están entregando valor real. Cabe esperar:
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Depuración de proyectos débiles: Muchos tokens diseñados para hacer caja rápidamente o ideas a medio cocinar irán desapareciendo a medida que los usuarios se concentren en soluciones que demuestren funcionar. Los supervivientes probablemente serán aquellos con bases de usuarios activas, ingresos reales o métricas de desempeño claras (por ejemplo, un fondo gestionado por agentes que supere al mercado en X%, o un agente de atención al cliente que reduzca los tiempos de respuesta en Y%). Este proceso darwinista es sano y recuerda a ciclos previos de innovación.
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Ganadores marcando estándares: Los proyectos que destaquen podrían acabar fijando estándares de facto para el sector. Si Virtuals mantiene su posición dominante, su estándar de tokenización de agentes podría generalizarse y otras cadenas podrían implementar compatibilidad con Virtuals. O si otra plataforma ofrece el mejor sistema de comunicación entre agentes, podría convertirse en algo análogo a un “HTTP para agentes”. De aquí a finales de 2025 es probable que veamos cierta convergencia en torno a buenas prácticas y protocolos, incluso la creación de organismos o grupos de trabajo formales para estandarizar interfaces de agentes de IA.
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Integración con el mundo legacy y la CeFi: Para demostrar su valor, los agentes de IA tendrán que ir más allá del entorno cripto nativo. Podríamos verlos conectándose con las finanzas tradicionales o servicios Web2. De hecho, un ejemplo temprano es Circle (emisor de USDC), que ha mostrado cómo los agentes de IA pueden automatizar pagos en USDC (Enabling AI Agents with Blockchain - Circle). Si estos experimentos prosperan, bancos y fintechs podrían incorporar agentes cripto-IA para liquidaciones transfronterizas o gestión de tesorería, evidenciando su utilidad en el sistema financiero más amplio.
La métrica clave a final de año será cuánta actividad económica real gestionan los agentes de IA. Si una parte relevante del TVL de DeFi, del volumen de negociación o de las asignaciones de tesorerías de DAO pasa a estar bajo control de agentes (con buenos resultados), podremos decir que han consolidado su utilidad.
Innovación Continua: Agentes más Inteligentes, Seguros y Especializados
En el plano tecnológico, es de esperar que los agentes de IA ganen inteligencia y eficiencia. Con una competencia abierta (DeepSeek vs OpenAI y otros), llegarán nuevas versiones de modelos, posiblemente un DeepSeek-R2 o un modelo al nivel de “GPT-5” hacia finales de 2025. Cada salto en capacidad de IA se traducirá directamente en mejores agentes: más contexto, mejor capacidad de razonamiento, menos errores. Además, los modelos tenderán a ser más especializados. Por ejemplo, un “modelo trader de IA” afinado con datos de mercado podría superar a un modelo generalista en tareas de trading. Podríamos ver una biblioteca de modelos especializados que los agentes irán cambiando según la tarea (uno para lenguaje, otro para análisis cuantitativo, etc.).
También avanzarán los agentes multimodales, capaces de “ver”, “escuchar” y operar en entornos virtuales o incluso físicos. No es descabellado que un agente de IA analice imágenes satelitales (vía API) para tomar posiciones en commodities, o escanee repositorios de código de nuevos proyectos DeFi para evaluar su solidez técnica. Cuanto más rico sea el input, más informadas serán las decisiones del agente.
En cuanto a seguridad, veremos innovaciones en alineamiento de agentes (garantizar que los objetivos de la IA se mantengan alineados con los del usuario y con normas éticas). Es posible que los agentes incorporen certificaciones de entrenamiento que descarten estrategias temerarias. Y se desarrollarán marcos de pruebas más robustos: algo similar a stress tests para agentes de IA bajo escenarios de mercado extremos antes de dejarlos operar con capital real (incluso podrían surgir “testnets de agentes” o entornos de simulación específicos).
Otro frente será la regtech aplicada a agentes: podríamos ver los primeros intentos de agentes de IA conformes con la regulación. Por ejemplo, un agente de trading que cumpla ciertas normas podría registrar todas sus decisiones para auditoría, negarse a ejecutar operaciones con información privilegiada (si deduce que la información es sensible) o aplicar listas blancas y negras de activos por motivos legales. Las empresas podrían desarrollar versiones “enterprise” de agentes con estos controles para atraer a institucionales que requieren cumplimiento normativo estricto.
Retos Potenciales y Factores Exógenos
Pese a la trayectoria positiva, hay varios factores que podrían frenar o modular este escenario:
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Endurecimiento regulatorio: Si se produce un incidente de alto perfil (por ejemplo, un agente de IA que cause pérdidas masivas o sea utilizado para blanqueo), los reguladores podrían reaccionar con dureza, incluso restringiendo el uso de software financiero autónomo o exigiendo licencias específicas. Eso podría ralentizar el desarrollo o empujarlo hacia estructuras más descentralizadas y difíciles de supervisar. En el extremo opuesto, regulaciones claras y favorables (algunas jurisdicciones podrían ofrecer sandboxes para agentes de IA) acelerarían su adopción. El marco regulatorio global será un factor decisivo.
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Condiciones de mercado: Una fuerte corrección cripto en 2025 podría reducir el apetito y el capital disponible para experimentar con agentes de IA. Si los inversores abandonan el mercado, la demanda de un sofisticado trader algorítmico se reduce. En cambio, un mercado estable o alcista crea el caldo de cultivo ideal para probar y rentabilizar estos sistemas. Cabe señalar que también se podría argumentar que los agentes son aún más valiosos en mercados bajistas para navegar la complejidad, pero el interés público tenderá a caer si hay menos dinero en juego.
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Percepción pública y confianza: Si se acumulan historias de fallos estrepitosos o comportamientos extraños, la opinión pública puede volverse en contra. La confianza es difícil de construir y fácil de perder, más aún con la IA, hacia la que parte de la población ya muestra recelos. La comunidad tendrá que poner en valor los casos de éxito y ser transparente con los fracasos para mantener un sentimiento general positivo.
Visión a Largo Plazo: Síntesis de IA y Blockchain
En perspectiva, el auge de los agentes de IA en cripto forma parte de una síntesis más amplia entre dos tecnologías transformadoras: la inteligencia artificial y la cadena de bloques. La visión de fondo es que blockchain actúe como capa de confianza para la IA. La cadena puede registrar lo que hacen los agentes autónomos, volviéndolos rastreables y auditables. Puede manejar la transferencia de valor, dotándolos de verdadera agencia económica. La IA, por su parte, aporta inteligencia y automatización a la infraestructura descentralizada, haciendo los sistemas más eficientes y fáciles de usar.
Para finales de 2025, es razonable esperar las primeras pruebas sólidas de que esta síntesis crea algo cualitativamente nuevo: quizá una DAO gestionada íntegramente por IA que logre resultados inalcanzables para una organización humana, o un mercado descentralizado donde agentes de IA intercambien servicios entre sí a gran velocidad, generando valor de manera autónoma. Probablemente seguirán siendo experiencias incipientes, pero lo bastante visibles como para apuntar hacia un futuro en el que los agentes económicos autónomos formen parte normal del Web3.
En resumen, el resto de 2025 probablemente llevará el fenómeno de los agentes de IA desde su fase formativa hasta un verdadero crisol de validación. Los proyectos y agentes que salgan reforzados de ese proceso podrían convertirse en la columna vertebral de un nuevo paradigma cripto.
El furor de comienzos de año dará paso a impacto tangible, confirmando la promesa de que “esto es más que hype: estos agentes están revolucionando las cripto y la IA”. Si el guion se cumple, cuando llegue el informe de cierre de ejercicio ya no hablaremos de los agentes de IA como una tendencia diferenciada, sino como una pieza integrada y asumida del tejido básico del ecosistema cripto.





