OpenAI informó que ha bloqueado redes rusas e iraníes que utilizaron ChatGPT para respaldar supuestos periodistas y un think tank de fachada, una de ellas logrando colocar cerca de 100 artículos en medios informativos.
Puntos clave:
- OpenAI vetó dos grupos de cuentas de ChatGPT, una de Rusia y otra de Irán, que apoyaban entidades de fachada.
- Siete identidades de periodistas ficticios lograron publicar casi 100 artículos en alrededor de una docena de medios, según la compañía.
- La campaña rusa fue la primera a la que OpenAI otorgó una calificación de Categoría 5 en su escala de seis niveles, la Breakout Scale.
Veto de cuentas de ChatGPT por OpenAI
La compañía reveló los vetos en un informe publicado el jueves, en el que describe dos campañas encubiertas articuladas en torno a lo que denomina “entidades de fachada”. Ambos grupos de cuentas accedían a ChatGPT a través de VPN. OpenAI no vinculó ninguna de las operaciones a agencias gubernamentales concretas y señaló que la actividad iraní se asemeja más a un servicio de influencia por encargo.
La operación iraní, bautizada como Bogus Bylines, orquestó siete reporteros inventados que se presentaban como periodistas occidentales y enviaban a editores artículos extensos sobre el conflicto entre Estados Unidos e Irán. OpenAI identificó casi 100 textos publicados o sindicados con esos nombres en alrededor de una docena de medios pequeños y medianos, con fechas que van desde julio de 2025 hasta este mismo mes.
La operación rusa, denominada Dark Clark, se centró en América Latina y buscó principalmente deteriorar la imagen de Ucrania en la región. Sus operadores parecen controlar una plataforma de investigación autodenominada Social Research Center, a través de un personaje ficticio llamado Mia Clark. Según OpenAI, las pruebas disponibles apuntan a que el personal local del centro no sabía que trabajaba para un grupo ruso.
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Calificaciones en la Breakout Scale
OpenAI clasificó la campaña rusa como Categoría 5 en su Breakout Scale de seis niveles, la primera operación que alcanza ese grado desde que la compañía empezó a publicar estos informes. La firma citó indicios de que los contenidos falsos llegaron a provocar reacciones públicas de políticos en varios países.
El esfuerzo iraní de colocación de artículos obtuvo una Categoría 4, mientras que su actividad en redes sociales fue valorada con un 2. Esas respuestas en línea apenas lograron atraer “me gusta” y visualizaciones en cifras de una o dos decenas. En las 30 operaciones encubiertas que ha expuesto en dos años y medio, OpenAI señala que aquellas que logran infiltrar contenido en medios reales suelen ser las que alcanzan mayor difusión.
Algunas falsedades de Dark Clark se propagaron lo suficiente como para motivar verificaciones de datos y desmentidos oficiales, entre ellas un audio manipulado que aseguraba que el Gobierno de Bolivia recortaría el suministro de agua a La Paz. La compañía advirtió, no obstante, que los operadores también se atribuyeron acontecimientos en los que no intervinieron, por lo que sus propias afirmaciones de impacto deben tomarse con cautela.
Casos anteriores revelados por OpenAI tuvieron bastante menos repercusión. En agosto de 2024, la firma bloqueó cuentas vinculadas a Storm-2035, una operación iraní que generaba contenidos para cinco sitios que se hacían pasar por medios informativos, y la calificó con una Categoría 2.
El investigador de OpenAI Ben Nimmo señaló entonces que aquella operación intentó jugar a dos bandas, pero no logró atraer interacción significativa de ningún lado.
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