SpaceX ha pagado 1.000 millones de dólares por APR Energy, dando a Elon Musk acceso directo a turbinas de gas móviles justo cuando la compañía acelera el despliegue de infraestructuras de IA con un consumo eléctrico disparado.
Claves de la operación
- El acuerdo otorga a SpaceX el control de equipos de generación móvil usados para respaldar centros de datos de IA.
- La compañía sigue defendiendo la energía solar mientras se apoya de forma intensa en el gas natural y la tecnología de turbinas.
- Los desafíos legales y regulatorios pueden definir el valor a largo plazo de la compra para los inversores.
La apuesta de SpaceX por el gas
SpaceX reveló en su folleto S-1 que sus operaciones de centros de datos dependen de forma significativa del gas natural, de turbinas de gas y de un acceso continuado al combustible a precios económicamente viables. El documento también señala que la expansión exige disponer de turbinas y equipos asociados.
Tesla construyó la imagen pública de Musk en torno al vehículo eléctrico, para después adquirir SolarCity en 2016 y lanzar las tejas solares. El folleto de SpaceX presenta la energía solar como la única respuesta realmente escalable a las limitaciones energéticas en la era de la IA, insistiendo en esa idea en varias ocasiones.
Sin embargo, se espera que el centro de datos Colossus II, cerca de la frontera entre Tennessee y Misisipi, funcione con gas natural durante el futuro previsible. APR Energy opera turbinas de gas y motores diésel montados en remolques que pueden desplegarse en cuestión de días, evitando buena parte de los procesos de ubicación y permisos exigidos a las centrales fijas. SpaceX ha instalado 59 unidades.
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Riesgos para los inversores de SpaceX
El Southern Environmental Law Center y Earthjustice presentaron una demanda en junio al considerar que equipos estacionados indefinidamente en un mismo emplazamiento no deberían tratarse como instalaciones temporales. Las 59 unidades podrían emitir en conjunto 2.500 toneladas anuales de óxidos de nitrógeno, aunque cada una se situaría por debajo del umbral federal de 100 toneladas que obliga a permisos específicos para turbinas.
Los departamentos de Justicia y Defensa de Estados Unidos se han opuesto al cierre de unidades similares en Tennessee, alegando motivos de seguridad nacional vinculados al uso militar de Grok. Esa posición podría blindar a corto plazo estos equipos, pero el folleto de SpaceX admite que el desenlace legal sigue siendo incierto.
Para los inversores, la compra reduce la exposición a la escasez de turbinas, a proveedores externos y a posibles subidas bruscas en el precio de la energía. SpaceX también prevé que las compañías eléctricas locales amplíen la capacidad de la red, con financiación directa por parte de la empresa. Así, la adquisición de APR Energy se concibe como un refuerzo de la red, no como un sustituto.
El foco más amplio es la valoración: SpaceX ha sido valorada recientemente en torno a 1,8 billones de dólares, mientras que su folleto vincula el crecimiento futuro a un mercado de IA de 26,5 billones y presenta de forma reiterada la solar como solución de largo plazo. No obstante, su gasto inmediato sigue concentrado en infraestructura de gas, dejando a los inversores la tarea de decidir cuánto tiempo puede mantenerse la brecha entre la visión solar de la compañía y su realidad operativa.
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