La posición de Venezuela como el país con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo ha vuelto con fuerza al primer plano tras la captura por parte de Estados Unidos del presidente Nicolás Maduro, un hecho que muestra cómo el poder político, las sanciones y el acceso financiero, más que la abundancia de recursos, han definido la trayectoria económica del país.
According to the Organization of the Petroleum Exporting Countries (OPEC), Venezuela holds approximately 303 billion barrels of proven crude oil reserves, the largest share globally.
Sin embargo, a pesar de este dominio geológico, el sector petrolero venezolano ha permanecido en gran medida desconectado de los mercados globales durante años debido a las sanciones, el colapso institucional y el acceso restringido a los sistemas financieros internacionales.

Captura de Maduro por EE. UU. tras años de sanciones y acusaciones penales
La captura de Maduro siguió a antiguas acusaciones de Estados Unidos que señalaban al líder venezolano de supervisar redes de narcotráfico y utilizar instituciones estatales para facilitar actividades financieras ilícitas.
En una conferencia de prensa el sábado, el presidente estadounidense Donald Trump declaró que Maduro enfrentaría juicio en territorio estadounidense, marcando una escalada dramática en la confrontación de Washington con el gobierno venezolano.
El gobierno estadounidense previamente ha sanctioned a Maduro y a altos funcionarios venezolanos, citando corrupción, narcotráfico y esfuerzos por eludir los controles financieros internacionales.
Esta acción de cumplimiento llega después de años en los que las sanciones limitaron severamente la capacidad de Venezuela para exportar petróleo, recibir pagos y atraer inversión extranjera.
EIA: sanciones paralizaron exportaciones de petróleo y recaudación de ingresos
La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) ha documentado repetidamente cómo las sanciones a Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) interrumpieron la producción y la capacidad de exportación de petróleo del país.
En su análisis sobre Venezuela, la EIA stated que las sanciones “restringieron la capacidad de Venezuela para exportar crudo y recibir ingresos petroleros a través del sistema financiero global”, contribuyendo a un colapso sostenido de la producción.
Los datos de la EIA show que la producción de crudo de Venezuela cayó de más de 3 millones de barriles diarios a finales de los años 90 a muy por debajo de 1 millón de barriles diarios en los últimos años, reflejando la falta de inversión, la degradación de la infraestructura y la pérdida de acceso al capital.
Dado que el comercio mundial de petróleo se liquida predominantemente en dólares estadounidenses y se compensa a través de bancos occidentales, las sanciones dejaron a Venezuela dependiente de intermediarios opacos, acuerdos de trueque y mecanismos de pago no estándar.
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FMI: colapso económico arraigado en el aislamiento financiero y el deterioro institucional
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha enfatizado de forma constante que el colapso económico de Venezuela no es resultado de la escasez de recursos, sino de la erosión institucional y de las restricciones al financiamiento externo.
En sus evaluaciones más recientes del país, el FMI noted que la prolongada contracción de Venezuela refleja “desequilibrios macroeconómicos, deterioro institucional y restricciones al financiamiento externo”, factores agravados por sanciones que limitaron los flujos de comercio y pagos.
El FMI también ha advertido que las sanciones complicaron la importación de equipos, tecnología y diluyentes necesarios para procesar el crudo extrapesado de Venezuela, debilitando aún más su capacidad para monetizar sus reservas.
Por qué las criptomonedas entraron en la narrativa de las sanciones
Las autoridades estadounidenses y las instituciones internacionales han documentado que Venezuela exploró los activos digitales durante los períodos en los que el acceso a los canales financieros tradicionales estaba restringido.
Esto incluyó el lanzamiento del token Petro respaldado por el Estado, que el gobierno de Estados Unidos prohibió explícitamente en 2018 mediante una order ejecutiva que vetaba las transacciones con monedas digitales emitidas por el gobierno venezolano.
Por separado, el Tesoro de EE. UU. y el FMI han advertido que jurisdicciones sancionadas, incluida Venezuela, han estudiado el uso de criptoactivos como mecanismos alternativos de transferencia de valor cuando los canales bancarios convencionales no estaban disponibles.
Sin embargo, los reguladores también han subrayado que estos esfuerzos no resolvieron las restricciones económicas de fondo y añadieron riesgos vinculados a transparencia, cumplimiento y supervisión.
Las instituciones internacionales no han caracterizado a las criptomonedas como un sustituto de los ingresos petroleros ni como una solución duradera al aislamiento provocado por las sanciones.
Riqueza petrolera sin acceso financiero
La experiencia venezolana ilustra una realidad estructural más amplia en los mercados globales: la propiedad de recursos físicos no se traduce en poder económico sin acceso a sistemas de liquidación, infraestructura bancaria y capital de inversión a largo plazo.
Pese a poseer las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, Venezuela permaneció en gran medida excluida de las finanzas energéticas globales bajo el liderazgo de Maduro.
Países con reservas menores pero con una integración institucional más sólida continuaron dominando los flujos de producción y comercio.
La EIA ha señalado que restaurar el sector petrolero de Venezuela requeriría abundante inversión extranjera, acceso a tecnología y marcos comerciales estables, condiciones ausentes bajo el régimen de sanciones vigente.
Punto de inflexión estructural, no una resolución
La captura de Maduro representa un acontecimiento político de gran magnitud, pero las instituciones internacionales han insistido en que la recuperación económica depende de reconstruir la credibilidad institucional, restaurar la conectividad financiera y resolver el régimen de sanciones, y no solo de un cambio de liderazgo.
Para la industria de las criptomonedas, Venezuela sigue siendo un caso de estudio sobre cómo las sanciones y la exclusión financiera pueden impulsar la exploración de mecanismos de pago alternativos, incluso cuando los reguladores advierten contra sobrestimar su eficacia.
Hasta que se restablezca el acceso financiero, las reservas petroleras de Venezuela seguirán siendo uno de los ejemplos más claros de abundancia de recursos limitada por el aislamiento político y financiero, con los activos digitales apareciendo no como una solución, sino como un subproducto limitado y fuertemente vigilado de esa desconexión.
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