El periodista tecnológico John Gruber ha denunciado la decisión de Anthropic de estampar una marca de agua en cada respuesta de Claude, un cambio impulsado por un código europeo suscrito por unas 190 entidades.
Claves del debate
- Gruber sostiene que la marca de agua sacrifica la precisión en la elección de palabras a favor de la detectabilidad, y califica el resultado como una corrupción de la escritura.
- Anthropic afirma que su método replica el enfoque SynthID-Text de Google DeepMind y que no tiene efectos prácticos sobre la calidad del texto.
- Algunos suscriptores de pago están cancelando, y el servicio de detección prometido sigue sin fecha de lanzamiento.
Gruber carga contra la marca de agua de Claude
Gruber argumentó, en una columna publicada el domingo, que el sistema corrompe el oficio de escribir. Su objeción se dirige al mecanismo, no al objetivo. La marca de agua orienta a Claude hacia determinadas palabras en aquellos puntos en los que dos o tres alternativas encajarían en la frase, y ningún par de sinónimos comparte exactamente el mismo matiz. Tanto los chats privados como los textos destinados a publicación reciben el mismo tratamiento. Gruber también tacha de inútil la norma europea, al considerar que cualquiera decidido a borrar sus huellas puede pasar el texto por una herramienta de reescritura.
Su dictamen fue tajante: calificó el plan de «perversión de la escritura».
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Anthropic defiende el método SynthID
Anthropic explicó el 14 de agosto que su método se basa en SynthID-Text de Google DeepMind, modificando únicamente la fuente de aleatoriedad que decide entre palabras equivalentes en decisiones de «bajo riesgo».
La compañía asegura que la técnica «no tiene ningún impacto práctico en la calidad ni en el contenido de las respuestas de Claude». El empuje del watermark se desactiva siempre que exista una única respuesta correcta, incluidos cálculos numéricos y código funcional. Sin embargo, los comentarios incrustados dentro del código siguen siendo susceptibles de quedar marcados.
Anthropic subraya además que la marca no contiene datos identificativos y no puede vincularse a una persona, organización o conversación concreta.
La verificación depende de una clave en poder exclusivo de Anthropic. Terceros, por tanto, no pueden comprobar nada hasta que llegue el prometido servicio de detección, que aún carece de fecha de lanzamiento. La fiabilidad de la detección se reduce en textos breves, donde hay muy pocas decisiones léxicas como para ofrecer un dictamen sólido. La propia Anthropic admite que tareas como corrección, resúmenes y traducciones pueden dejar su huella sobre trabajos que originalmente no fueron generados por Claude.
Decenas de suscriptores de pago han empezado a cancelar sus planes esta semana, comparando la marca de agua con una «letra escarlata» que una ligera reescritura no consigue borrar.
Calendario de despliegue del watermark
La controversia se ha ido alimentando durante unas dos semanas. Las obligaciones de transparencia del artículo 50 de la Ley de IA de la UE entraron en vigor el 2 de agosto, con sanciones potenciales de hasta 15 millones de euros o el 3 % de la facturación anual global.
Anthropic comenzó actualizando sus páginas de soporte y, tras las críticas de los usuarios por la vaguedad de la primera comunicación, publicó el 14 de agosto una explicación técnica más detallada.
El ensayo de Gruber apareció dos días después. Al cabo de un día se sucedieron las informaciones sobre cancelaciones, mientras que los modelos antiguos de Claude siguen funcionando sin marca de agua, aunque la empresa afirma que irá extendiendo el sistema de marcado a ellos en los próximos meses.
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