Malasia ha ordenado el cierre de la Network School de Balaji Srinivasan en Penang, poniendo fin a un experimento de casi dos años para construir un “network state” en vivo, un concepto que Srinivasan define como una sociedad que primero se organiza en línea y solo después ocupa territorio físico.
El cierre supone, hasta ahora, la prueba más seria en el mundo real para la tesis del network state, y el resultado es una derrota.
Claves del caso
Malasia ordena el cierre de la Network School de Balaji Srinivasan en Penang, tras casi dos años de funcionamiento
Srinivasan, ex socio de Andreessen Horowitz y antiguo CTO de Coinbase, formuló la tesis del network state en su libro de 2022
Network School se presentaba como una comunidad de frontera para tecno‑optimistas, con participantes de todo el mundo
Ni Srinivasan ni Network School habían difundido un comunicado público sobre el cierre hasta la tarde del domingo
Un informe señala que las autoridades malasias decidieron clausurar el campus de Penang alegando preocupaciones que no quedaron plenamente detalladas en las primeras informaciones.
Network School se definía como una “comunidad de frontera para tecno‑optimistas”, que atraía a participantes de todo el mundo alineados con la convicción de Srinivasan de que la coordinación on‑chain y los derechos de propiedad denominados en criptomonedas podían sustituir infraestructuras estatales heredadas.
Qué sostiene realmente la tesis del Network State
La idea del network state plantea que un grupo de personas alineadas en torno a unos valores compartidos puede organizarse digitalmente, acumular recursos y, con el tiempo, negociar reconocimiento diplomático con los estados existentes. Srinivasan, ex socio de Andreessen Horowitz y antiguo CTO de Coinbase, desarrolló la tesis en su libro de 2022 con el mismo nombre.
El modelo parte de construir primero una comunidad global en torno a un núcleo moral o ideológico común y, después, buscar anclajes físicos, utilizando las criptomonedas como una infraestructura financiera sin fronteras que funciona al margen de un gobierno patrocinador. Network School en Penang estaba concebida como prueba de concepto de ese enfoque.
Srinivasan eligió Malasia en parte por sus políticas relativamente abiertas en economía digital y por su posición como polo del Sudeste Asiático para talento internacional. La escuela pretendía demostrar que una comunidad nativa digital podía autogobernarse, atraer residentes productivos y operar de forma simbiótica junto al país anfitrión, no en conflicto con él.
Network School pone a prueba Penang… y pierde
Penang no fue una elección azarosa. El estado insular lleva décadas posicionándose como centro de manufactura y semiconductores, y su gobierno ha buscado inversión tecnológica extranjera con más agresividad que otras regiones malasias.
La hipótesis implícita en el experimento de Network School era que el gobierno anfitrión vería la comunidad como un activo adicional. Esa apuesta parece haberse roto. La orden malasia de cerrar la escuela refleja que un estado soberano ha decidido que el experimento cruzó una línea, aunque cuál es exactamente esa línea sigue siendo motivo de disputa.
Ni Srinivasan ni Network School habían emitido un comunicado público sobre el cierre hasta la tarde del domingo.
Los críticos de la tesis del network state llevan tiempo sosteniendo que el modelo infravalora hasta qué punto los gobiernos anfitriones defenderán con firmeza su control jurisdiccional cuando una comunidad organizada desde el exterior alcanza una escala visible.
Network School operaba sus propios raíles financieros, reclutaba internacionalmente y se presentaba como una entidad proto‑soberana, una combinación que el gobierno de Malasia acabó tratando como una amenaza política, con independencia de lo productivos que fueran sus miembros.
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Por qué el cierre golpea de lleno a la gobernanza cripto
Network School era uno de los pocos lugares del mundo donde se estaba probando, a escala humana, la conexión entre infraestructura de criptomonedas y organización política en el mundo físico.
El experimento enlazaba dos ideas que normalmente viven separadas en el debate cripto: la capacidad técnica de coordinarse on‑chain y la ambición política de usar esa capacidad para construir algo que compita con los estados tradicionales.
El cierre no invalida la tecnología subyacente: los raíles de criptomonedas funcionan y los mecanismos de gobernanza on‑chain operan. Lo que pone a prueba, y por ahora responde de forma negativa, es si un gobierno anfitrión tolerará que una comunidad organizada desde el exterior use esas herramientas para operar con un grado de autonomía del que no disfrutan los residentes tradicionales.
Esa pregunta tiene implicaciones para cualquier proyecto que presente las criptomonedas como infraestructura para nuevas formas de gobernanza, desde las organizaciones autónomas descentralizadas que buscan reconocimiento legal hasta las redes DePIN que negocian con gobiernos municipales el acceso a infraestructuras físicas.
Hacia dónde puede evolucionar ahora el argumento del Network State
Srinivasan cuenta con una audiencia amplia y muy comprometida con la tesis del network state.
Su libro tuvo buenas ventas, sus apariciones en pódcast siguen generando un alto nivel de atención y un grupo de fundadores trata el marco como una auténtica hoja de ruta política.
Es previsible que el cierre de Penang genere dos grandes reacciones dentro de esa comunidad: un grupo lo interpretará como prueba de que los estados existentes son hostiles a cualquier “vía de salida”, reforzando el argumento de que hacen falta alternativas aún más radicales, mientras que otro grupo lo leerá como un fallo de ejecución del producto, sosteniendo que Network…
