El presidente Donald Trump ha demandado a JPMorgan Chase & Co. y a su director ejecutivo Jamie Dimon, reclamando al menos 5.000 millones de dólares en daños y perjuicios por las acusaciones de que el banco le retiró servicios financieros a él y a sus businesses for political reasons.
La demanda se presentó el jueves en un tribunal estatal de Miami y acusa al mayor banco del país de difamación comercial y de incumplir su deber implícito de actuar de buena fe, según informó Bloomberg reported.
El equipo legal de Trump también alega que Dimon violó el estatuto de prácticas comerciales engañosas de Florida al permitir que decisiones motivadas políticamente influyeran en las relaciones bancarias.
JPMorgan rechazó las acusaciones, afirmando que no cancela cuentas en función de creencias políticas o religiosas.
El banco señaló que las decisiones de finalizar relaciones se basan en riesgos legales, de cumplimiento o regulatorios, y argumentó que la demanda carece de fundamento.
Una campaña más amplia contra el “debanking”
La demanda se enmarca en un esfuerzo más amplio de Trump por cuestionar lo que ha descrito como discriminación ideológica dentro del sistema financiero estadounidense.
Durante el último año, Trump ha acusado repetidamente a los grandes bancos de negar servicios a clientes cuyas opiniones políticas se sitúan fuera de la corriente principal de las grandes corporaciones estadounidenses.
JPMorgan reveló en noviembre que se enfrentaba a revisiones regulatorias y un mayor escrutinio legal vinculados a la campaña más amplia de la administración Trump contra el llamado “debanking”.
Ese esfuerzo ha presentado la retirada de servicios financieros como un problema sistémico que afecta a empresas e individuos en todo el país.
En paralelo, la Organización Trump ya ha presentado una demanda separada contra Capital One Financial Corp., alegando una conducta similar.
La ley de Florida en el centro del caso
Los abogados de Trump sostienen que la ley de Florida prohíbe explícitamente que las instituciones financieras terminen relaciones bancarias basándose en el discurso, afiliaciones o puntos de vista políticos.
Also Read: Elon Musk Predicts World With More Robots Than Humans
La demanda caracteriza a JPMorgan como un actor clave en lo que describe como una creciente controversia nacional sobre el acceso a servicios financieros básicos.
“El debanking es un asunto de interés público y de gran importancia para los consumidores y las empresas de todo Estados Unidos”, afirma la presentación, que presenta las acciones de JPMorgan como emblemáticas de un problema mayor y no como una disputa aislada.
La demanda no estaba disponible de inmediato en los registros públicos del tribunal, y la Casa Blanca no respondió a las solicitudes de comentarios.
JPMorgan defiende sus prácticas
En un comunicado, JPMorgan dijo que cierra cuentas solo cuando es necesario para gestionar su exposición legal o regulatoria, y añadió que tales decisiones suelen estar determinadas por normas existentes más que por consideraciones políticas.
El banco también reiteró que ha instado tanto a la administración actual como a la anterior a revisar las regulaciones que, a su juicio, obligan a los bancos a tomar decisiones difíciles.
JPMorgan afirmó que apoya los esfuerzos para evitar la “instrumentalización” del sistema financiero, expresión que ha aparecido con creciente frecuencia en los debates over banking access.
Read Next: Senate Draft Protects Self-Custody Wallets And Non-Custodial DeFi From Regulation

