El plan de Meta de alquilar capacidad excedente de sus centros de datos hizo caer las acciones de cómputo de IA en todo el mundo, mientras que sus propios títulos subieron casi un 9%.
Puntos clave:
- Meta está construyendo Meta Compute, un negocio que alquilará capacidad ociosa de centros de datos a clientes externos.
- Los fabricantes de chips y los proveedores de nubes de GPU se desplomaron después de que los inversionistas interpretaran el plan como una señal de advertencia sobre la oferta de cómputo de IA.
- La presión se extendió desde Wall Street hasta Asia, donde las principales acciones de memoria cayeron con fuerza.
Meta Compute
El negocio propuesto por Meta, llamado Meta Compute, alquilaría capacidad informática no utilizada de sus centros de datos a clientes externos.
El plan refleja un modelo usado por SpaceX, que ha alquilado capacidad excedente a empresas como Anthropic. Las acciones de Meta superaron los 600 dólares tras el anuncio, revirtiendo la presión observada en gran parte del comercio de hardware de IA.
La reacción del mercado fue contundente porque los inversionistas habían considerado el cómputo de IA como un recurso escaso durante años. El movimiento de Meta sugirió que al menos algunos grandes compradores ahora podrían tener más capacidad de la que necesitan, lo que cambió la forma en que los operadores perciben la demanda de chips.
Nvidia cayó solo un 1,25%, un descenso limitado en comparación con la venta masiva más amplia. Micron perdió más de un 10% el 1 de julio, mientras que SanDisk, Intel y AMD cedieron entre un 6,9% y un 10,6%.
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Acciones de IA
El daño fue mayor entre las empresas de “neocloud” que alquilan capacidad de unidades de procesamiento gráfico a desarrolladores de IA.
CoreWeave cayó un 14%, mientras que Nebius perdió un 17%, ya que los inversionistas evaluaban el riesgo de que Meta pudiera ofrecer precios más bajos que los proveedores que venden acceso similar a los desarrolladores. Meta ha comprado servicios de nube comparables antes, pero su nuevo plan la pone en competencia con algunos de sus propios proveedores.
La divergencia dentro de las Big Tech fue clara. Apple, Microsoft, Amazon, Alphabet y Tesla cerraron al alza, mientras algunos estrategas vincularon el movimiento a una rotación fuera de las jugadas puras de hardware de IA y hacia compañías consideradas mejor posicionadas para la próxima fase de gasto.
La venta masiva luego se trasladó a Asia. Samsung y SK Hynix cayeron más de un 7% y un 9%, respectivamente, en las primeras operaciones, mientras que el KOSPI activó otra suspensión de negociación.
La reacción siguió un patrón familiar de principios de este año, cuando la debilidad de las grandes tecnológicas estadounidenses se trasladó a los fabricantes de chips asiáticos. Esta vez, el detonante fue más específico: un único anuncio que cuestionó la suposición de que la oferta de cómputo de IA seguiría siendo limitada.
Durante gran parte del auge de la IA, los inversionistas recompensaron a las empresas vinculadas a chips, memoria y alquileres de GPU porque la demanda parecía superar la capacidad disponible. Meta Compute llevó al mercado a reconsiderar esa visión, al menos para las compañías más expuestas a los precios del hardware.
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