Solana (SOL) y los fondos cotizados (ETF) de Hyperliquid (HYPE) ya controlan cerca del 80% del volumen negociado en ETFs de altcoins, excluyendo los productos de Bitcoin y Ethereum.
Claves:
- Los ETFs de Solana gestionan 904 millones de dólares en activos, mientras que los fondos de Hyperliquid han captado 350 millones de dólares en flujos netos.
- Cada uno de estos grupos de productos representa en torno al 2% de la capitalización de mercado de su token subyacente.
- Su crecimiento apunta a una mayor demanda de exposición cripto de alto riesgo, aunque la mayor trayectoria de los ETFs de Bitcoin dificulta una comparación directa.
Flujos hacia los ETFs de Solana
Los fondos de Solana y Hyperliquid han ido ganando peso mientras la mayor parte de la atención institucional sigue centrada en los ETFs al contado de Bitcoin (BTC) y Ethereum (ETH), según un análisis publicado en The Block’s Data and Insights newsletter.
Los ETFs de Solana han alcanzado 904 millones de dólares en activos bajo gestión. Los productos de Hyperliquid, lanzados hace unos dos meses, acumulan ya 350 millones de dólares en entradas netas.
En conjunto, estos dos grupos de altcoins generan casi cuatro quintas partes del volumen de ETFs si se excluyen Bitcoin y Ethereum. Sus activos y flujos equivalen aproximadamente al 2% de la capitalización de cada token, lo que deja un amplio desfase frente a los productos vinculados a Bitcoin.
Los ETFs de Bitcoin concentran cerca del 9% del valor de mercado de la criptomoneda. Esta brecha podría sugerir margen para que los productos de altcoins sigan creciendo a medida que los inversores se familiaricen con ellos, aunque también refleja la ventaja de casi dos años que tiene Bitcoin en el mercado de ETFs.
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El perfil de riesgo del inversor en Hyperliquid
La dinámica de flujos también puede estar apuntando a públicos distintos. SOL y HYPE muestran una volatilidad superior, menor historial regulatorio y un perfil de riesgo más elevado, lo que hace que sus ETFs resulten más atractivos para gestores activos dispuestos a tolerar oscilaciones de precio más bruscas.
Los productos de Bitcoin y Ethereum, por el contrario, captan un capital más pasivo y se benefician de una infraestructura de mercado ya consolidada. Esos inversores tienden a mover su dinero con menos rapidez, lo que hace que sus posiciones suelan ser más estables que los flujos que entran en los nuevos fondos de altcoins.
Solana y Hyperliquid también están trabajando con reguladores y desarrollando infraestructuras para activos del mundo real, lo que podría ampliar su base de inversores.
Las cifras actuales siguen siendo modestas frente a los ETFs de Bitcoin, pero evidencian que la demanda cripto institucional empieza a extenderse más allá de los dos grandes activos del mercado.
Este cambio acompaña a la expansión generalizada de los ETFs de criptomonedas desde que los fondos al contado de Bitcoin abrieron una vía regulada para los inversores tradicionales. Más tarde, los productos de Ethereum ampliaron ese universo, y ahora las nuevas ofertas de altcoins ponen a prueba hasta dónde puede avanzar la demanda a lo largo de la curva de riesgo.
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