El consejero delegado de Palantir Technologies, Alex Karp, afirmó el jueves que los laboratorios de IA de vanguardia como Anthropic y OpenAI podrían acabar cediendo a Washington el 50% de sus negocios para esquivar demandas de clientes.
Puntos clave:
- Karp sostiene que el debate sobre seguridad en IA gira en realidad en torno a cómo blindan los laboratorios su actividad frente a pleitos de clientes.
- Aboga por imponer responsabilidad civil y penal, no nuevas normas, como primera línea de control sobre los desarrolladores de IA.
- Sus declaraciones llegan tras el llamamiento de Dario Amodei, el 12 de septiembre, para frenar el desarrollo de la IA de frontera.
La tesis de Karp sobre una posible “nacionalización”
Karp hizo estas declaraciones en CNBC, durante el programa "Squawk on the Street", donde dijo a los presentadores que el debate público sobre la seguridad de la IA se está interpretando mal. A su juicio, se presenta como una pugna por la regulación, pero ese enfoque, insistió, no refleja lo que realmente están pidiendo los laboratorios a Washington.
Su argumento parte de los tribunales. Según su versión, los laboratorios creen que “estos negocios tienen que nacionalizarse porque, si no los nacionalizas, cada uno de mis clientes me va a demandar”. Karp defendió que buena parte del riesgo nace de que los laboratorios absorben datos sensibles de clientes corporativos y los utilizan para afinar sus modelos. Solo Washington podría poner un techo a un riesgo de ese calibre, sostuvo, y añadió que en el mundo empresarial rara vez se dice abiertamente lo que realmente se busca.
Al preguntarle cómo aparecerían esas responsabilidades en un S-1 —la documentación que presenta una compañía antes de salir a bolsa—, Karp puso en duda que los laboratorios vayan a debutar en mercados públicos. Según él, la única salida de una “responsabilidad ilimitada” sería ofrecer al Gobierno la mitad de la empresa, una maniobra que advirtió que destrozaría varias veces su valoración.
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El debate sobre la responsabilidad en IA divide a los ejecutivos
Karp no rechazó por completo la supervisión. Pidió “criterios razonables”, pero recalcó que “la primera línea de defensa es que respondes por tus propios actos”. En su opinión, los desarrolladores que ignoren riesgos ya divulgados deberían enfrentarse a sanciones civiles y penales. También sugirió que los inversores en estos laboratorios podrían acabar siendo “la presa”, en alusión a una regla del póker para identificarla.
Sus comentarios llegaron pocos días después de que el consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, publicara un ensayo el 12 de septiembre en el que pedía al sector frenar el desarrollo de frontera, una postura respaldada tanto por Sam Altman como por Elon Musk. Por su parte, el consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang, replicó que la seguridad es “un problema de ingeniería, no jurídico”, y sostuvo que las fuerzas del mercado ya son suficientes.
El momento es relevante para ambos laboratorios. Anthropic presentó de forma confidencial una solicitud para salir a bolsa el 1 de junio, pocos días después de una ronda de financiación de 65.000 millones de dólares que la valoró en 965.000 millones. Altman, entretanto, descartó una salida a bolsa de OpenAI este año, alegando que aún queda mucho trabajo por hacer en materia de seguridad.
La disputa de Palantir con los laboratorios de IA de frontera
La disputa viene de antes. En junio, Palantir publicó un manifiesto de nueve puntos en el que instaba a las empresas a mantener sus datos bajo control propio, y Karp ha acusado a los laboratorios de extraer valor propietario de los clientes corporativos mientras les cobran de más por el privilegio.
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