Bitcoin muestra en su acción de precio señales de que está emergiendo una nueva estructura de mercado, impulsada menos por el sentimiento especulativo y cada vez más por ciclos de coste de los inversores en ETF, que parecen dictar el tempo de los repuntes y las correcciones.
El cambio se vuelve más claro a medida que se ralentiza la senda de relajación de la Fed, situando los flujos estructurales, y no tanto los catalizadores de titulares, en el centro de la próxima fase del cripto.
Qué ha pasado
En una nota enviada a Yellow.com, Iliya Kalchev, de Nexo, describió el amplio telón de fondo macro, afirmando que la Fed aplicó otro recorte de 25 puntos básicos, pero que un voto dividido y un lenguaje neutral estabilizaron los mercados en lugar de impulsarlos.
El cripto se mantuvo firme mientras las acciones se debilitaban, con Bitcoin consolidándose cerca de 90.000 dólares mientras continuaban las entradas en ETF, sumando 223 millones de dólares en el día.
Ethereum y otros grandes como SOL y BNB registraron una participación igualmente estable a pesar de retrocesos modestos.
Pero la historia estructural más profunda proviene de los datos de flujos.
Según la investigación de Copper, desde principios de 2024 Bitcoin ha retrocedido repetidamente hacia el coste base de los tenedores de ETF, formando un patrón que ya se ha repetido tres veces.
Cada ciclo ha producido expansiones considerables, a menudo de entre el 60 y el 80 %, antes de reajustarse con claridad al coste medio en cadena para los nuevos participantes en ETF.
Estos movimientos no se explican por el halving ni por la reflexividad cripto tradicional; en cambio, se alinean directamente con los ritmos de rebalanceo institucional y los períodos de entrada de capital.
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Kalchev señala que los participantes del mercado priorizan actualmente la cobertura y la gestión del riesgo frente a las posiciones especulativas, lo que refuerza la sensibilidad de Bitcoin a los próximos datos macro, más que a catalizadores impulsados por narrativas.
Por qué importa
La caracterización de la política de la Fed como “dentro de un amplio rango neutral”, junto con una relajación selectiva a nivel global, sugiere que la liquidez podría ampliarse en pasos más pequeños.
Ese entorno otorga mayor peso a la demanda estructural, en particular a las aportaciones de los ETF, y menos a los eventos puntuales.
Los flujos hacia Ethereum, Solana y XRP también señalan una dinámica similar: los retrocesos en los precios spot no se corresponden con retiradas en la demanda de ETF o ETP.
En cambio, el interés se mantiene estable y selectivo, en línea con lo que implica el marco de coste base: que las entradas, y no los ciclos de euforia, son ahora el motor central de la resiliencia de los precios.
A medida que los mercados se dirigen a un periodo cargado de datos, desde solicitudes de desempleo hasta el IPC de EE. UU., la cuestión clave ya no es si el halving dictará la trayectoria de Bitcoin, sino si los ciclos de coste base de los ETF se acelerarán o se pausarán bajo unas condiciones de liquidez cambiantes.
Las primeras evidencias sugieren que podrían ser la estructura definitoria de la próxima fase de los mercados de activos digitales.

