Intel protagonizó una de sus mayores sorpresas de beneficios de los últimos años el 23 de julio, al presentar unos ingresos del segundo trimestre de 16.100 millones de dólares frente a los 14.440 millones que preveían los analistas.
El resultado disparó sus acciones alrededor de un 11% en las operaciones fuera de hora, con algunos medios registrando avances de hasta el 12%, marcando el ritmo de crecimiento de ingresos más rápido del fabricante de chips en casi 15 años.
Este trimestre excepcional llega en un momento en que la posición de Intel en el mercado de aceleradores de IA está bajo un intenso escrutinio, y las cifras obligan a los inversores a reconsiderar hasta qué punto la compañía puede plantar cara a Nvidia y AMD en el gasto en computación para IA.
El crecimiento estuvo impulsado en gran medida por la demanda ligada a la inteligencia artificial, especialmente en chips para servidores y procesadores de PC que se benefician del despliegue masivo de infraestructura de IA.
Intel también incrementó sus planes de inversión a raíz del auge de la IA y ofreció unas previsiones optimistas para el tercer trimestre, según Reuters, una señal de que la dirección ve el actual entorno de demanda como sostenible y no como un repunte puntual de un solo trimestre.
Añadiendo más inercia de cara a la publicación de resultados, Intel había anunciado unos días antes una ampliación de su alianza en inteligencia artificial con Google Cloud, un acuerdo que ya había impulsado el valor cerca de un 3% a comienzos de la semana.
El título casi ha triplicado su valor en 2026, una racha que elevó las expectativas de forma considerable y dejaba a la compañía con muy poco margen para decepcionar. El hecho de que no solo haya cumplido, sino que haya superado con claridad esas previsiones tan exigentes, aporta un soporte más sólido al rally, frente a las fases anteriores del repunte del año marcadas por un mayor escepticismo.
Un salto del 25% en ingresos que cambia el relato sobre los chips de IA
El aumento del 25% en las ventas reportado por Intel es el tipo de cifra que redefine las narrativas competitivas. Aunque Nvidia ha dominado la conversación sobre aceleradores de IA en los dos últimos años, los resultados de Intel apuntan a un repunte significativo de la demanda de su propio silicio orientado a IA, en particular los procesadores para servidores Xeon que soportan cargas de trabajo de inferencia a gran escala.
El renovado protagonismo de las CPU en aplicaciones de IA, que algunos analistas venían siguiendo con discreción desde mediados de año, cuenta ahora con datos trimestrales contundentes. Un crecimiento de ingresos de esta magnitud, acompañado por sorpresas positivas tanto en ventas como en beneficios, indica que el despliegue de la IA es lo suficientemente amplio como para impulsar a fabricantes de chips más allá de los líderes centrados en GPU.
Señales para la carrera más amplia por los chips de IA
La decisión de Intel de elevar su plan de gasto junto con unas previsiones positivas para el 3T tiene un alcance estratégico que trasciende el movimiento inmediato en bolsa. Es una señal de que la compañía está comprometiendo capital para competir con más agresividad en infraestructura de IA, precisamente cuando sus rivales también están aumentando con fuerza su inversión.
AMD sigue siendo un competidor directo en el segmento de CPU y GPU para centros de datos, y los analistas están divididos sobre si Intel o AMD es la mejor apuesta en chips de IA a varios años vista. Los resultados del 2T de Intel le dan nueva munición en ese debate, aunque la ventaja de Nvidia en aceleradores de IA dedicados sigue siendo amplia y este informe de resultados no la cuestiona de forma directa.
Para los inversores, el trimestre ayuda a despejar la duda de si el rally bursátil de Intel en 2026 se había adelantado a sus fundamentales. Al menos en este periodo, el negocio ha alcanzado al precio. Si será capaz de mantener este ritmo en la segunda mitad del año es la pregunta que deberá responder el próximo ciclo de resultados.
Te puede interesar: Las acciones de GOOG caen tras aumentar Alphabet el gasto en IA en 15.000 millones de dólares pese a batir previsiones en la nube
