El consejero delegado de OpenAI, Sam Altman, reconoció que la compañía ha rendido por debajo de lo esperado en los últimos 12 meses y prometió el periodo más sólido de su historia, en un momento de creciente escrutinio sobre el gasto en inteligencia artificial.
Claves:
- Altman admitió que la ejecución reciente de OpenAI no ha estado a la altura y asumió gran parte de la responsabilidad por el desempeño del último año.
- Prometió productos más potentes y una mejor ejecución en los próximos 12 meses.
- Los críticos advierten de que los elevados costes y la continua necesidad de financiación podrían afectar a los proveedores de infraestructura y al mercado de IA en general si el crecimiento no cumple las expectativas.
El “reset” de OpenAI
El 17 de julio, Altman escribió en X que OpenAI no había tenido sus mejores 12 meses, asumió que el resultado fue en gran medida culpa suya y se comprometió a lograr el año más fuerte de la compañía. No detalló fallos concretos.
Altman sostuvo que el equipo está realizando un “trabajo increíble”, adelantó que los próximos lanzamientos mejorarán la experiencia de usuario y defendió que la IA debe ampliar la libertad, la autonomía y la riqueza, en lugar de guiar a las personas mediante el miedo.
La reacción fue dispar. Algunos usuarios aplaudieron la sinceridad del mensaje, mientras que otros subrayaron que la calidad del producto, la estabilidad de los sistemas y la ejecución comercial pesarán más que otra promesa pública.
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Riesgos de burbuja en la IA
El crítico tecnológico Ed Zitron sostiene que OpenAI se ha convertido en el principal ancla de credibilidad del actual ciclo inversor en IA, apuntalando las expectativas sobre construcción de centros de datos, demanda de procesadores gráficos y crecimiento del sector.
Zitron advierte de que los altos costes de inferencia, las inversiones de capital que superan la generación de caja y la dependencia de financiación externa podrían poner en una posición delicada a Oracle y CoreWeave si la demanda se enfría, mientras que Anthropic afronta presiones similares. Comparó un posible tropiezo grave de OpenAI con un “momento Lehman Brothers” para la inteligencia artificial.
El cofundador de Oaktree Capital, Howard Marks, ofreció una visión más matizada: considera más probable que el potencial de la IA esté infravalorado que sobrevalorado, pero recomienda posiciones moderadas, una selección cuidadosa y prudencia, recordando que la promesa tecnológica no garantiza valoraciones razonables.
Desde el lanzamiento de ChatGPT en noviembre de 2022, Microsoft, Google, Meta y Amazon han intensificado su gasto en IA a medida que desarrolladores de modelos y proveedores de infraestructura ampliaban capacidad. Este contexto explica por qué la admisión de Altman tiene implicaciones que van más allá del calendario de productos de OpenAI.
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