Tom Lee está desafiando la comparación con Enron planteada por Michael Burry, mientras los inversores analizan cerca de 3 billones de dólares en compromisos fuera de balance, en su mayoría vinculados al auge de la infraestructura de inteligencia artificial.
Puntos clave:
- Lee sostiene que la cifra de 3 billones de dólares no refleja el riesgo financiero real asociado al gasto en IA.
- Burry ha reforzado su posición corta en Nvidia y critica el plan de la compañía para impulsar una financiación de 500.000 millones de dólares.
- El choque gira en torno a si las ganancias de productividad de la IA podrán justificar una expansión que ya está transformando la financiación corporativa.
La advertencia de Michael Burry
Burry intensificó su advertencia tras atacar el plan de Nvidia de movilizar 500.000 millones de dólares en financiación para IA, alegando que algunas estructuras recuerdan a la ingeniería financiera vinculada a Enron antes de su quiebra en 2001. El inversor, célebre por su apuesta contra las hipotecas subprime antes de la crisis financiera de 2008, ha duplicado su posición corta sobre Nvidia.
Un análisis del Wall Street Journal detectó unos 1,2 billones de dólares en contratos de alquiler aún no iniciados y otros 1,9 billones en compromisos de compra de chips. Esas obligaciones suelen permanecer fuera de los balances hasta que los contratos de arrendamiento comienzan o se entregan los bienes y servicios.
“Estructurar crédito es una parte natural del sistema. Estructurar créditos antinaturales para prolongar el impulso en la fase final de un mercado alcista es donde surge la preocupación”, escribió Burry. La quiebra de Enron, de unos 60.000 millones de dólares, fue la mayor de la historia corporativa estadounidense en el momento del colapso del grupo energético.
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La réplica de Tom Lee
Lee rechazó la comparación durante una aparición en CNBC junto a Dryden Pence, defendiendo que el volumen bruto de obligaciones financieras puede superar con creces los activos o el efectivo realmente expuestos al riesgo inmediato. “Las revelaciones del artículo del Journal son útiles, pero ofrecen una visión incompleta de cómo funciona el sistema financiero”, argumentó Lee.
El estratega añadió que las empresas pueden recortar inversiones futuras antes de que ciertos compromisos lleguen al balance, y sostuvo que los gigantes tecnológicos actuales muestran márgenes muy superiores a los de las compañías atrapadas en la burbuja de las telecomunicaciones de finales de los noventa. Pence calculó que la infraestructura de IA ya representa entre el 2% y el 2,5% del PIB de Estados Unidos y podría superar el gasto en defensa para 2027.
El escenario alcista depende de la adopción. Según Pence, solo el 30% de las empresas declara mejoras de productividad gracias a la IA y apenas el 7% considera que su implementación está completada, lo que deja margen para una adopción más amplia, pero también incertidumbre sobre el retorno de la inversión.
Lee preside además BitMine, que el 17 de agosto reportó 5,82 millones de Ethereum (ETH), equivalentes al 4,8% de la oferta en circulación. A comienzos de agosto, Burry alertó de un posible desplome bursátil similar al de 1987, mientras Lee defendía que la IA y la tokenización podrían reforzar la posición de Ethereum frente a Bitcoin (BTC).
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